En corto

La mano que mece la cuna

26.07.2017 | 22:30

Hay una secesión catalana que probablemente el independentismo no logrará, pero hay otra que ya ha provocado: la división entre los catalanes. ¿Ha valido de algo, para echar agua al fuego, la conmemoración del 25 aniversario de la Olimpiada de 1992, cuando la unión entre catalanes de todos los credos (nacionalistas o no) dio lugar al momento más fulgurante de ese país en muchas décadas? Temo que, por el contrario, echará gasolina, pues los independentistas de hoy aspiran justamente a superar el evento de 1992 con uno mayor el 1 de octubre, para sacudirse el peso de la herencia de sus padres. Más o menos, ocurre igual con los detractores de la transición española a la democracia, a cuya gestión llegaron con una generación de retraso. El código de la matanza ritual del padre actúa siempre sobre nuestros actos y credos, mueve los hilos de los títeres, manda fatalmente en todos.

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