Al final

El chandal gris de Zidane

13.08.2017 | 11:42

La última victoria de un Real Madrid de Zine sobre Mourinho obliga a replantearse el perfil de los técnicos que han triunfado en el equipo blanco. Muñoz, Molowny, Del Bosque, Ancelotti o Zidane aportan el combustible suficiente para decretar la supremacía en el banquillo de los entrenadores del chándal gris. Los gestores o burócratas de personalidad amortiguada confirman la excelente lección sobre management de Ben Bradlee, el director del Washington Post que liquidó a su enemigo Richard Nixon. «Yo no era el mejor, pero supe rodearme de los mejores y dejarlos en libertad».

En un equipo campeón no solo es imprescindible que las figuras colaboren, también es necesario que se odien. El entrenador ha de permitir que fluyan estas corrientes inversas sin interrumpirlas, importando de nuevo la parábola del «equipo de rivales» que define al gobierno de Lincoln frente al Camelot vertical de Kennedy. Queda claro que Zidane no superaría un debate con Mourinho sobre materias futbolísticas, pero el francés aventaja al portugués en permisividad. La ausencia puede ser más importante que la esencia.

Mourinho y el último Guardiola están demasiado preocupados por labrar su efigie, una obsesión unipersonal que va en detrimento de los equipos que han de dirigir. Zidane, Ancelotti o Del Bosque han de tragar sapos, atemperar egos revueltos, recibir insultos que no les corresponden.

Ni siquiera están mejor pagados que sus jugadores, forman parte del servicio. Gracias a este anonimato dialéctico, canalizan con mayor habilidad la energía del colectivo. Obligan a cada estrella a tomar sus decisiones. El actual entrenador madridista no necesita insultar a Morata como su predecesor portugués, pero el exilio resultante es el mismo. A cada triunfo, parece que Zidane pasaba por allí, y que los miembros de su antiguo club le invitaban a unas celebraciones que en teoría ha propiciado. Sabe que hasta su compatriota Napoleón cedió en más ocasiones de las que impuso su voluntad. Intente explicarle esto a Mou.

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