La chapa del sábado

Otra vez, Manu

09.09.2017 | 09:23
Pedro Sánchez, el pasado martes.

Fue el pasado martes, a cuenta de todo el lío catalán. Fue el martes, que no era 13, pero no fue un buen día para Pedro Sánchez. El renovado líder socialista enumeraba al menos tres naciones coexistentes dentro del territorio nacional que es esta pobrecita España que quieren romper desde el noreste. Tres. País Vasco, Galicia y, claro, Cataluña. Habría que analizar si cada vez que Sánchez ha metido la pata, cuántas de estas veces fueron en martes. Tendría su cosa. «Al menos» esas tres, explicaba, «en términos históricos han demostrado su vocación de ser nación». El resto, por lo visto, cascarilla. Y ante este olvido, o despiste, o desprecio, vaya usted a saber, las respuestas no se hicieron esperar. Desde Sevilla, por supuesto, pero no de enfrente al arco de la Macarena, donde tiene su sede el Parlamento andaluz, ni siquiera desde Sevilla capital. El mayor defensor de la patria andaluza es de Dos Hermanas. Alto como él solo, sin ser La Montaña de Juego de Tronos, aunque hace unos meses le diera por darle al crossfit. Con sus gafas de pasta, la barba afilada como la lengua, y es que su arma es la palabra, y la domina con una maestría suprema en un plató de televisión, sobre las tablas de un teatro, o plasmándolas en una columna locutada en algo más de cuatro minutos con ritmo y rabia por tener que salir a defender, otra vez, a su Andalucía. «Otra vez la misma historia, otra vez yo aquí escribiendo de mi tierra Andalucía, y mira que estoy en un plan ya...». Palabras en mayúsculas. Las mismas mayúsculas que usa para hablar de su Tierra, como si ésta fuera su planeta, su mundo, atacado siempre desde el norte por invasores que acaban desdiciéndose mientras se pierden en agosto en una playa de Almería, en una cala de Cádiz o en la Semana Santa de Málaga, cautivos del Cristo de la Buena Muerte. «Andalucía tiene amor para todos pero le falta el propio». «Andalucía siempre castigada por la concentración del voto, o por no votar concentrada». No hay político, sea del color que sea, que hable con más claridad de lo que es esta tierra, ni andaluz con más reflejos y más puntería para responder como hay que responder a quien se olvida constantemente de que, aquí abajo, sin hacer el ruido que hacen otros, somos conscientes de lo que queremos ser, de lo que somos y de lo que no somos: «Andalucía no es independentista, pero tampoco gilipollas». ¿Otra vez hablando de Andalucía, Manu? «Digo picha». Y las que hagan falta.

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