Barraca y tangana

Lo de Chiquito

16.11.2017 | 21:10

Galder se fue unos meses a estudiar a Irlanda, y cuando volvió en Navidad todo el mundo le hablaba como Chiquito de la Calzada. Se vio de repente en medio de un bar, cerveza en mano, rodeado de personas que caminaban muy raro y emitían sonidos extraños. Como no entendía nada, Galder pensó que alguien le había echado droga en la bebida, que siempre es mejor eso que lo contrario, que te echen bebida a la droga. El caso es que al final, cuando le explicaron por qué hacían esas cosas, respiró aliviado y se puso al día. Hoy dice que así entendió la grandeza de Chiquito de la Calzada.

A mí me pasó algo parecido con la primera edición de Gran Hermano, que justo cuando empezó nos fuimos de viaje de fin de BUP. Cuando volvimos todo el mundo había enloquecido. Como Galder, podríamos haber pensado que la respuesta estaba en alguna droga, ya que el viaje fue a Amsterdam, pero no. El caso es que también nos explicaron la fiebre Gran Hermano, pero la diferencia es que sigo sin entenderla todavía.

Lo de Chiquito me pilló demasiado crío, creo. Solo recuerdo los chiquitazos y un montón de personas adultas haciendo el ridículo gratis, porque no sabían imitarlo. Era para mí como una cosa de primos mayores, tipo Héroes del Silencio. Hay trenes que pasan y estás o no estás para subirte a ellos. A veces pienso en los chavales que solo vieron jugar a Raúl González Blanco a partir de 2004, que tampoco entenderán nada.

Chiquito de la Calzada hizo una vez el saque de honor de un partido de la UDE, en la Vall d´Uixó, que entonces debía estar en Tercera. Me lo cuenta [otro] Raúl que lo escribió hace poco en un blog y entonces trabajaba en la SER: «Lo trajo Marcelino Carretero, que era el presidente. Le gustaba Chiquito y se dio ese capricho». Porque claro, si eres presidente de un club de fútbol y fan de Chiquito de la Calzada y no puedes traerlo a hacer un saque de honor, qué sentido tiene ser presidente, qué sentido tiene la vida y qué sentido tiene el fútbol: ninguno. Chiquito actuó después en la discoteca Donald. Raúl lo entrevistó y salió en «El Larguero».

Fueron años agitados en la Vall, por lo visto. Una vez un chaval saltó al campo durante un partido y despejó un balón que entraba a la portería. Evitó el gol del equipo visitante y se montó un buen lío. Entonces salieron en Supergarcía.

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