La libreta del duque de Chantada

James Gist, el incomprendido

29.11.2017 | 23:09

James Gist siempre fue un jugador especial. Un jugador nacido para dar espectáculo pero que no cuajaba en ningún equipo hasta que llegó a Atenas. En el Panathinaikos ha encontrado su lugar en el mundo y después de abandonar Málaga el 12 de diciembre de 2012 cumple su quinta temporada con el campeón heleno. En la capital de la Costa del Sol se mostró como un jugador espectacular, llegó a ganar el concurso de mates de la Liga, pero con poco control sobre su juego y su fuerza.

James Gist III fue el primer bebé nacido en la base americana de Adana, en Incirlik, Turquía. Su padre estuvo en las fuerzas aéreas durante 22 años y su madre era guardia de honor. Eso propició que naciera en Turquía y su infancia se repartiera entre Nebraska, Washington DC y hasta 4 años en una base americana en Alemania. Su primer deporte fue el fútbol, deporte que conoció en el país germano, aunque un partido en el United Center cambió su vida. Su padre le llevó a ver un partido entre Chicago y Orlando y al ver a Jordan sólo quería jugar al baloncesto. Además era fuerte, alto y el balón naranja se le daba bien. Siguió jugando al fútbol un tiempo pero cuando su padres volvieron a Estados Unidos de manera definitiva ya se dedicaría de manera definitiva al deporte de la canasta. De esa época queda su amor al Manchester United.

Gist era un chico con muchas facultades y no sólo para el baloncesto. Su abuela le enseñó a tocar el piano. Su abuela se empeñaba en ponerle libros delante e intentaba que el joven James aprendiera a leer la música, pero no había manera. Su talento no estaba en leer partituras, la música estaba en su cabeza. Una vez escuchó una canción en la radio, se sentó delante del piano y la toco de oído. Su paso por la Universidad fue muy exitoso y se convirtió en uno de los referentes de las prestigiosa Maryland. Con los Terrapins se hizo un nombre y los Spurs le eligieron en el puesto 57 del draft de 2008. En Texas le ofrecieron salir un año a Europa para pasar a formar parte la siguiente temporada de su equipo. Después de un gran año en el Angelico Biella de la Lega de Italia, unos días antes de empezar la pretemporada con los Spurs se lesionó y perdió su oportunidad. Después de pasar por Kuban llegó al Partizan donde deslumbró con su juego lo que le valió para fichar por el Fenerbahçe, pero otra vez, como había pasado en San Antonio, una nube se cernía sobre su futuro. En un control antidoping realizado el 1 de junio de 2011, después del partido entre el Partizan y el Hemofarm, dio positivo por carboxiTHC, coloquialmente marihuana. La sanción podría ser de dos años y su contrato con los turcos quedó en suspenso.

Después de muchas alegaciones la FIBA redujo la sanción a 3 meses a cumplir desde el 9 de junio. Es decir, la sanción sólo cubría el verano y no interfería en la temporada. Gist realizó una buena temporada y llegó a Málaga donde en diciembre fue cambiado, en una operación «tipo NBA» por Andy Panko. En Atenas ha encontrado su lugar en el mundo y aunque sus números son muy similares a los que hacía en Málaga -solo ha subido un poco el porcentaje en tiros de dos-, es muy valorado por su entrenadores.

Ahora espera a su exequipo malagueño en el Olympic Sports Center OAKA como uno de los jugadores más valiosos del equipo de Xavi Pascual. Una dura prueba de toque para el equipo de Joan Plaza. Suerte€

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