Tribuna

El Día Mundial del SIDA: que no sea un año más

30.11.2017 | 20:31

¿Un año más? Estamos de nuevo en el Día Mundial del Sida. Podríamos incluso matizar y llamarlo del VIH/Sida, ya que aunque siguen infectándose miles de personas por el virus VIH, gracias a un acceso cada vez mayor a los tratamientos antirretrovirales, van siendo menos frecuentes los casos de la enfermedad de Sida causada por este virus.

Este año el eslogan de la campaña de este día a nivel internacional es el «Derecho a la salud», incluyendo la salud física y la salud mental. En España, el mensaje del Ministerio de Sanidad es más concreto, aterriza más cerca de nosotros: «Transmite respeto». En carteles y vídeos que se van a distribuir en nuestro país, se entrelazan imágenes y mensajes en diversos idiomas que muestran que determinados comportamientos y actitudes no transmiten el VIH. Al mismo tiempo que se informa a la población acerca de que besar, abrazar o tocar a una persona VIH positiva no contagia la infección, se anima a respetar a las personas infectadas a través de la convivencia, la comprensión o el amor. Es decir, se centra el mensaje en la información y en el respeto, dos elementos claves para avanzar en la lucha contra el VIH/Sida y, en definitiva, avanzar para lograr la salud de todos.

Analicemos el primer elemento: la información. Subjetivamente, podríamos pensar que cada uno de nosotros podemos vivir nuestro día a día ajenos al VIH/Sida o a otras múltiples infecciones de transmisión sexual (ITS) por tratarse de algo lejano a nuestra realidad, a nuestro contexto. Sin embargo, los datos objetivos nos dicen que esto no es así. Los datos nos están mostrando cómo cada año se están diagnosticando en España miles de infecciones: en 2016, alrededor de 3.350 notificaciones de nuevos diagnósticos de VIH, 4.800 diagnósticos de Chlamydia, 3.100 de gonorrea, 2.300 de sífilis? esto solo para empezar.

Y se están quedando sin diagnosticar otros muchos miles más: casos sin síntomas que a pesar de ser contagiosos no buscan un diagnóstico y también casos con síntomas que por baja percepción del riesgo, por miedo o estigma no solicitan la realización del test indicado para su detección, test gratuito y confidencial en nuestro país. También nos muestran los datos que el número de nuevos casos de otra infección con muy baja incidencia en nuestro medio en las últimas décadas, como es la hepatitis A, se ha cuadruplicado este último año como consecuencia de comportamientos sexuales de riesgo, fundamentalmente entre hombres que tienen sexo con hombres.

Y mayoritariamente quienes más se están contagiando son los jóvenes, la población que más debería gozar de salud, las generaciones que deben luchar por la salud de todos y en definitiva, el futuro de nuestra sociedad. Ésta es la información que nos debe llegar. En la vida para poder decidir tenemos que conocer y para ello, necesitamos información. Es fundamental que a los distintos grupos de la población, los afectados más directamente o menos afectados, nos llegue esta información. ¿Por qué? Porque es esta la manera con la que podemos conocer las verdaderas vías de transmisión del virus, podemos crear una percepción del riesgo real de cada uno, comunicar las medidas de prevención y control de las que disponemos y, por tanto, abrir un abanico de opciones para que así cada persona libremente pueda decidir y actuar. Y esto contribuye al derecho a la salud.

En segundo lugar, contamos con un segundo, y no menos importante, elemento: el respeto. Según el diccionario de la Real Academia Española, el respeto tiene dos acepciones, muy acordes con el tema que estamos tratando. En primer lugar, respeto se puede definir como ´miedo´, pero también significa «veneración, consideración, deferencia». Y es respeto precisamente lo que tenemos que tener y mostrar hacia el VIH/Sida. Por un lado, un respeto a la infección que nos debe animar a la precaución, a evitar los comportamientos de riesgo cuyas consecuencias pueden pesar sobre nuestra salud, nuestras capacidades, familia, nuestra vida.

Un respeto que concretamente muchos jóvenes han perdido porque la sociedad les está arrastrando a la otra orilla, en la que parece que todo comportamiento puede caber sin consecuencias negativas sobre su salud. Parece que no hay respeto por los contagios ni por los efectos que estos puedan conllevar. Por otro lado, quedándonos con el significado más positivo del respeto, sumándome a la campaña de este año, animaría a aprender a convivir con las personas que tienen esta u otras muchas enfermedades, que probablemente por falta de información y sensibilización, nos mantienen aún alejados de ese tacto, beso o abrazo que pueden necesitar. Necesitamos más estrategias de comunicación para transmitir este respeto. Estrategias que estén presentes más allá de este día puntual, que se adapten a las distintas poblaciones y edades, que logren poner freno tanto a los factores que están desencadenando las nuevas infecciones como a los que llevan a un rechazo injusto de las personas que las padecen. También esto contribuye al derecho a la salud de todos, de todos nosotros.

En el día de hoy, Día Mundial del Sida, y en los días que siguen «Evitemos transmitir, y vivamos el respeto». Que no sea un año más.

*Silvia Carlos Chillerón es profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Navarra y colaboradora del Instituto Cultura y Sociedad

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