Fútbol es fútbol

La parte es el todo

29.12.2017 | 22:50

En fútbol, las partes preceden al todo cuando el todo no funciona bien. El desastroso camino del Milan por el Calcio, por ejemplo, un equipo que hace unos años deslumbró al mundo del fútbol pero que hace tiempo que ha perdido todo su prestigio, no gana títulos, no tiene futbolistas que los aficionados podamos citar en una conversación futbolera, no hace grandes fichajes y, como una medida casi mágica, ha decidido confiar en un entrenador como Gattuso, es una prueba de que el gran Milan total se ha perdido porque sólo nos fijamos en el pequeño Milan de sus actuales miserias. A principios del siglo XX, la psicología alemana de la Gestalt postuló que el ser humano no percibe el mundo que le rodea como un montón de elementos puntuales, sino que percibe de manera inmediata totalidades organizadas intrínsecamente, de modo que las partes sólo tienen sentido para el sujeto si las percibe como elementos de esa totalidad. Así, el todo precede a sus partes, y no las partes al todo. Puede que esto sea así cuando percibimos el Partenón, en la Acrópolis de Atenas, después de subir por las escaleras que conducen a los Propileos y enfrentarnos a la perfecta belleza del templo, pero desde luego no ocurre cuando percibimos el Milan, o el Real Madrid después de la derrota ante el Barça en el Bernabéu, o el juego de Marcelo.

Puede que lo que percibimos cuando contemplamos el Partenón sea el templo en su totalidad, y sólo en un segundo momento percibimos sus partes individualmente y nos damos cuenta de que faltan algunas de esas partes que, por cierto, sabemos que están encarceladas en el Museo Británico desde que el depredador Lord Elgin las arrancó de su lugar original. Primero, pues, el asombro ante el Partenón, y luego la contemplación detenida de sus espléndidas columnas dóricas y la rabia ante el vacío que dejaron los mármoles expoliados. Pero con el Milan no pasa eso porque lo primero que percibimos del equipo italiano no es su espléndida historia y la huella inmortal del Milan de Sacchi, sino las últimas y dolorosas derrotas y la imagen de un Gattuso desesperado e impotente. Algo parecido podemos decir del Real Madrid, que estos días ya no es el campeón de casi todo, el equipo con la historia más deslumbrante del planeta fútbol, el súper equipo que ganó dos Ligas de Campeones seguidas y tantas otras cosas, sino el equipo de Kovacik, de no-Isco y de un entrenador que ha perdido esa famosa flor que le he llevado a ganar no sé cuántas finales seguidas. Las partes del Real Madrid se perciben antes que el todo. Y es que, en el fútbol, un equipo son sus partes, y sus partes son el todo. Y así llegamos al caso de Marcelo.

El futbolista brasileño lleva años siendo el dueño de la banda izquierda del Madrid. Rápido, fiable, intensísimo y casi incansable€ Eso el todo de Marcelo, pero un periódico deportivo madrileño, en el colmo de la miopía para el todo, colgó en su versión digital la jugada del primer gol del Barça en el Bernabéu con este texto: «Incendiará al madridismo: el trote cochinero de Marcelo en el 0-1». No sólo ese periódico, o lo que sea, entiende que las partes de Marcelo (su intervención en una jugada en un partido) es anterior al todo (la trayectoria de Marcelo en el Madrid), sino que incita al odio madridista contra un jugador e insulta de forma cobarde a un deportista. Una cosa es tener una percepción radicalmente distinta de un mismo estímulo visual (como en el conocido caso de la imagen que puede percibirse como una copa blanca sobre un fondo negro, o bien como dos perfiles humanos negros sobre un fondo blanco), y otra percibir exclusivamente una parte de un futbolista para así demoler el todo. Algunos verán a Marcelo como un futbolista con tendencia a abandonar sus funciones defensivas en favor del ataque (copa blanca sobre fondo negro), y otros percibirán que Marcelo es el lateral izquierdo ideal para un equipo como el Madrid (dos perfiles humanos negros enfrentados sobre un fondo blanco). Bien. Pero la noticia del periódico madrileño no ofrece una percepción de un estímulo distinta de otra, sino que apunta de forma asquerosa a la supuesta desidia de Marcelo en una jugada como causa de la derrota del Madrid ante el Barça.

La parte es el todo. Cuando el Milan gane un par de partidos seguidos, el Madrid elimine al PSG en Liga de Campeones y Marcelo vuelva a reinar en la banda izquierda dando pases de gol, el todo del Milan, del Madrid y de Marcelo será diferente. Y nadie se acordará del rictus de Gattuso, del 0-3 del Bernabéu y del trote cochinero de Marcelo.

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