Punto final

Villar: craso error

29.12.2017 | 00:09

Ángel María Villar, presidente suspendido de la RFEF, ha sido desposeído de su cargo por el Tribunal Arbitral del Deporte (TAD), el antiguo Comité Español de Disciplina Deportiva, por un «quítame allá esas pajas». Y es que Villar, acusado en el caso ´Soule´ por administración desleal, apropiación indebida, corrupción entre particulares, falseada documental y posible alzamiento de bienes, no ha caído por eso.

Recordemos, y sin ánimo de comparar, pero solo por explicar el alcance de posibles delitos y de lo que realmente ha derrumbado a Villar, que Alphonse (Al) Capone, el mafioso de Brooklyn emigrado a Chicago, fue arrestado por una mera evasión fiscal cuando estaba acusado de asesinato, extorsión, contrabando y otra serie de lindezas.

El detective del departamento del tesoro, Eliott Ness, fue el encargado de perseguir a Capone y él, tras años sin poder llevar a cabo un arresto que le llevara a la cárcel, junto con un fiscal, descubrieron que era posible encausarle por un delito federal, la evasión fiscal. Y es que ni los delincuentes estaban libres de pagar impuestos por dinero ilegalmente obtenido.

Es decir que el reinado de Capone, que duró solo siete años en Chicago, llegó a su fin por, seguramente, la más pequeña de sus malas artes. Así que se pasó unos años, casi todos los de los 11 a los que fue condenado, en dos cárceles federales, la última la famosa Alcatraz, antes de morir con demencia contraída por una sífilis en la prisión, en su mansión de Miami. Y, obviamente, al marchar de su ciudad, fueron otros los que ocuparon su trono de capo.

Me viene a la memoria Capone por ese motivo solo, ya que la detención y posterior encierro de Ángel María Villar en la cárcel fue debido a los delitos de los que se le acusa, tal y como se enumeran más arriba, pero su caída no fue precipitada por aquéllos, sino por un error cometido cuando se presentaba a las elecciones a la presidencia de la RFEF.
Esa nimiedad es la que ha llevado a que el TAD le releve definitivamente de su cargo de presidente, del que estaba suspendido por otra decisión anterior del Tribunal. Y es que, cuando Villar era presidente de la comisión gestora que debía estar al cargo de la federación mientras y hasta que se celebraran sus elecciones y el nombramiento de presidente de la RFEF, propició un choque en la neutralidad debida a su cargo en esa comisión.

En efecto, la comisión gestora, y sus miembros, deben ser imparciales y neutros mientras se celebran las elecciones y Villar, al tiempo de ser pre-candidato a la presidencia de la RFEF, estuvo haciendo propaganda electoral a su favor en distintos medios (incluido twitter). Esto es legalmente incompatible y le ha supuesto, tras una denuncia de varios de sus enemigos habituales ante el TAD, la decisión de la destitución tomada por éste.

Vemos, por lo tanto, que un afán de publicidad, una simpleza legal si se compara con los delitos que supuestamente habría cometido Villar, ha sido su tumba. Y es que, quizá, las acusaciones del caso ´Soule´ no hubieran llegado a nada, o al menos no a tanto como alguno se cree, y quizá, otra vez, hubiera podido volver incluso a su presidencia.
Pero, un pequeño desliz, relativamente desdibujado reglamentariamente, ha servido para obtener que se tuviera que marchar el Sr. Villar, ya que no tenía pensado dimitir, seguro de que los cargos contra él se habrían desestimado.
Y se tomó la decisión el 22 de diciembre, antes de Navidad, casi con nocturnidad, lo que le lleva a uno a preguntarse si la visita de Villar a la comida navideña de la RFEF, sin haber sido invitado, habrá ´picado´ algo en altas esferas, como para no dejarle ni un día más intentando campar por sus anchas.

Ahora, casi no tiene importancia el sumario pendiente, o al menos no mantendrá su vigor noticiero, porque el ya expresidente, a no ser que gane su recurso sobre la decisión del TAS, ha perdido la batalla que mantenía todavía por ser el presidente electo de la RFEF.

Así, con un pequeño pero craso error, es como se escribe la Historia. Antes de disfrutar de estos días festivos, recomiendo para la compra de Papá Noel o de los Reyes Magos, un par de libros de interés, como son ´Derecho natural´, de Ignacio Martínez de Pisón y ´Las maldiciones´ de Claudia Piñeiro. Feliz Navidad y hasta el año que viene.

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