17 de mayo de 2018
17.05.2018
La página 2

´Julito el rojo´ sale en defensa de Letizia

El general de Podemos desvela en un libro su cercanía con la Reina y destaca la gran influencia que ejerce en Felipe VI

17.05.2018 | 00:06

A la reina Letizia le ha salido un defensor entregado. Julio Rodríguez, ex jefe de Estado Mayor de Defensa con el socialista Rodríguez Zapatero entre 2008 y 2011 y ahora alistado en las desordenadas filas de Podemos, se ha sumado a la fiebre de políticos empeñados en talar bosques para convertir sus pensamientos en pasto de librería. Rodríguez publica, con el rimbombante título de Mi patria es la gente y el clarificador subtítulo «El testimonio del general de Podemos», un libro que pretende hacer un repaso a su vida y a las últimas rachas políticas de la sociedad española, incluidos los avatares de la Monarquía.

El capítulo «Letizia y los Borbones, de cerca» deja claro que ´Julito el Rojo´ es un ferviente admirador de la Reina, a quien no duda en definir como «una de las personalidades que más me han sorprendido al tratarlas en persona». ¿Y eso por qué, mi general? Pues «por la cercanía que mostró conmigo en todo momento y por lo que contrastaba esa forma de expresarse con el papel que representaba».

Hay que tener en cuenta que la Letizia de aquel primer encuentro no dominaba el escenario monárquico y «aún conservaba la frescura de quien había aterrizado hacía poco en la corte y no había perdido todavía la mirada franca de la calle». Pudo ser eso o pudo ser que al conocerse hubiera una conexión inmediata, «como cuando en una reunión coincides con alguien con quien sientes que puedes tener confianza, relajarte y bajar la guardia». Con la guardia alta o baja, Rodríguez (Orense, 1948) presume de que posteriores encuentros con la Reina consolidaron esa imagen de calidez, ese toque de atención especial. Y es que «se dirigió a mí con la cercanía de una amiga e incluso con la íntima implicación de un confidente».

Impresionante testimonio de Rodríguez, fascinado por «la llaneza y confianza con que me habló acerca de cuestiones humanas y cortesanas, como la educación de sus hijas o su relación personal con algunos de los nombres más destacables de la Corona». Agárrense que vienen curvas: «Más que la mujer del heredero del trono monárquico de mi país, su familiaridad al hablarme de la chica que había contratado para que jugara en inglés con sus hijas y su interés por conocer cómo andaba la mía en los estudios me hacía sentir que estaba en presencia de la madre de alguna compañera del colegio de mi hija». Tanta afinidad habrá dado juego a la hora de vivir alguna anécdota, ¿no? Ahí va una, aunque no sea para lanzar cohetes: hubo un día en el que hablaron tanto y tanto que el rey Juan Carlos les dedicó miradas expectantes, quizá desconfiadas.

La Reina, sostiene el devoto Rodríguez, sería la mejor cabeza de cartel posible para un futuro referéndum sobre Monarquía sí o Monarquía no. Es más, piensa que «ha ejercido mucha más influencia en el rey Felipe de lo que sospecha la mayoría de la población». Al rey Felipe VI lo ve muy conservador mientras que a su padre le «elogia» su habilidad para «aprovechar su simpatía natural para tramar entre bambalinas, recabar informaciones discretamente y ejercer oscuras influencias». Y remacha que «no se volvió un mujeriego ni un cazador de elefantes de la noche a la mañana, solo que de esto no se hablaba antes». Última bala: «Solamente que perdió la protección de la que gozaba».

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