La jornada

Málaga está cautiva

El Lunes Santo no sólo es trinitario, sino que es un día con muchos contrastes y de gran sabor cofrade: algarabía y recogimiento, oración y devoción, fe y confesión

21.03.2016 | 09:04
Málaga está cautiva

La calle enmudece al paso de las imágenes. Sin duda, una jornada grande en la que miles de malagueños acuden al Centro para vivir unas horas intensas acompañando a sus titulares

ñLunes Santo trinitario, reza el lugar común. Pero el Lunes Santo malagueño es la ciudad cautiva de la mirada del Señor de Málaga y enamorada de su madre, la Virgen de la Trinidad. Sin embargo, el Lunes Santo es mucho más: es la estación de penitencia de Pasión en la Catedral, el paso de Gitanos por Carretería, la mecida eterna del Coronado de Espinas, el recogimiento de Dolores de Puente que reclama su sitio desde el Perchel o la imponente estampa del trono de la Crucifixión. Hay tantos Lunes Santos como devotos y Málaga tiene hueco para todos ellos.

Oración en la Cruz Verde

Son las tres y veinte de la tarde y el Señor de la Crucifixión y la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad acaban de hacerse a la calle. Hay silencio, pero miles de malagueños se arraciman en torno al itinerario que habrá de llevar a esta cofradía, que estrenará guion en la Semana Santa de 2017, hasta el Centro Histórico. Sólo un poco después, a las cuatro y veinte, en la calle Frailes se abren las puertas de la casa hermandad de Gitanos. Jesús de la Columna se recorta en la tarde malagueña. Fuera, los gitanos oran a su manera, bailando. Una maniobra de salida casi imposible y el Señor, al que el imaginero Juan Vargas no quiso ponerle las cadenas, bendice a toda la ciudad con su cadencia de paso alegre y rítmica.

Detrás, la Virgen de la O desata los piropos. Este año, la dolorosa estrena la restauración de sus faroles.

La Pasión de los Mártires

Desde la iglesia de los Mártires, con la misión anual de hacer estación de penitencia en la Catedral antes incluso de derramarse en la Alameda y Larios, la cofradía de Pasión se hace a la calle a las cinco menos diez. El Señor de Pasión, rodeado de recogimiento, es obra de Ortega Bru y el cireneo de Darío Fernández sostiene la cruz del Nazareno en un esfuerzo por aminorar su carga. La Virgen del Amor Doloroso avanza lentamente tras su hijo. Este año, la dolorosa estrena un corazón de playa de ley chapada en oro con piedras nobles (Manuel Varela).

La cofradía de Estudiantes, al ritmo del Gaudeamus igitur, se hace a la calle desde su casa hermandad de Alcazabilla. El Cristo Coronado de Espinas pasea su dulce mirada sobre miles de personas. La Señora de Gracia y Esperanza, que este año cambia la banda de cabeza (Cornetas y Tambores de la Caridad, Vélez Málaga), avanza poco a poco mientras su palio se mueve repartiendo bendiciones.

En el corazón del Perchel, a eso de las ocho menos cuarto, los alrededores de Santo Domingo son un hervidero de devotos esperando ver salir al Cristo del Perdón, acompañado de Dimas y Gestas, y a la bellísima Virgen de los Dolores.

A las siete y media, Jesús Cautivo se hace a la calle y media Málaga va detrás. Aunque su aspiración es salir la primera del Lunes Santo, la cofradía trinitaria pone el broche de oro a este día grande de procesiones. Detrás, la Virgen de la Trinidad sigue escuchando las oraciones de quienes la contemplan a su paso. Este Lunes Santo incluye nuevas calles en su itinerario, al pasar por Cisneros, Fernán González, plaza de Camas, Moreno Carbonero, Guillén de Castro, Atarazanas y Ordóñez.

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