Salida

Cautivo, Trinidad, Málaga

El cortejo del Cautivo sigue la lenta transformación para pulir algunos aspectos de organización para lograr una procesión más ordenada

11.04.2017 | 01:11
Cautivo, Trinidad, Málaga
Cautivo, Trinidad, Málaga
Jesús Cautivo mientras baja por la Rampa de la Aurora para entrar en el Centro Histórico.

Miles y miles de personas llenan el recorrido que va a realizar Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad desde horas antes de que pasen los tronos. Sillas de playa, de publicidad, un cojín o simplemente sentados en el bordillo de la calle Mármoles. Los hay que se bajan una silla de su casa. Todo vale para ver pasar al Cautivo a unos metros y, si tiene suerte, que se les pare a pocos metros. Hacer una foto, grabar un vídeo, enviarlo por whatsapp... Las líneas se saturan en esos momentos, pero es porque la imagen de Jesús Cautivo y de la Virgen de la Trinidad empieza a distribuirse a los lugares más insospechados.

Lo popular y lo sublime se mezclan en esta cofradía con naturalidad. A los gritos de "¿Qué se le dice a la Trini?", se responden con cientos de gargantas gritando "Guapa". Extasis en estado puro. Sentimientos sin filtros para expresar una devoción. A la par, la cofradía hace un esfuerzo por poner cada detalle en su sitio y cada sitio con un detalle, que no abruma o aleja a las imágenes, sino que las hace inclsuo más cercanas.

Pero antes de la llegada del Cautivo llega un amplio cortejo de nazarenos, que este año inició su recorrido procesional en la iglesia de la Trinidad. Lejos de la casa hermandad, pero con más espacio para disponer de un mayor orden a la hora de la salida y permitiendo a los penitentes echar una última mirada a sus titulares, que esperaban con las puertas abiertas en su salón de tronos, algo que no ocurría antes. De hecho, no era raro que los nazarenos giraran la cabeza al interior de la casas hermandad para encomendarse a sus titulares antes del inicio de la procesión.

Entre los cambios observados este año, además del lugar para organizar el cortejo, se mantiene la redistribución de los enseres de la cofradía a lo largo de todo el cortejo, dando un mayor equilibrio en la composición de las secciones. Además, se ha elevado la altura de las velas, que llegan a 1,50 centímetros y dan una mayor prestancia a las filas de nazarenos. La sección de mantillas se ha visto notablemente disminuida, con 26 con esta prenda tradicional, muy lejos de las más de 60 del año pasado. Esta reducción se debe a que sólo se han renovado las plazas del año pasado, pidiéndolo sólo un tercio de las que salieron el año pasado.

La decoración del trono del Cautivo, con lirios y claveles rojos, resaltaba el blanco de la túnica. La Virgen de la Trinidad iba especialmente guapa, con rostrillo de tul, muy bien puesto y un techo de palio que pide a gritos completar el resto del palio. Una vez que se complete, el resultado promete ser espectacular, mientras tanto, compensa ver a la Virgen desde abajo, para enmarcarla en el techo bordado. Por cierto, destacó a los pies de la Virgen una media luna de plata, cedida para la procesión por la hermandad del Carmen.

El apartado musical lo ha cubierto la cofradía con solvencia en pocos años. La creación de dos bandas propias, la de cornetas y tambores de Jesús Cautivo y la Sinfónica de la Trinidad, se han convertido en los compañeros perfectos para los tronos. 'Creo en Tí' fue la marcha que acompañó a Jesús Cautivo en el momento de bajada por la calle Trinidad, mientras que la Virgen lo hizo con 'Trinidad Sinfónica'. Además de ser dos grandes composiciones muy bien ejecutadas, los títulos se convertían en toda una declaración de intenciones en los primeros compases del recorrido.

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