Y al séptimo descansó

09.06.2013 | 21:36

Cuando Dios descanso el séptimo día, aprovechó para recoger su taller de divinidades. En el, encontró un trozo de arcilla que le sobró cuando hizo al Hombre.

Decidió aprovecharlo y comenzó a modelar lo que pensó que debía ser la belleza absoluta. Cuando lo hubo terminado, decidió bajarlo a la Tierra para que cuando todo estuviera dispuesto, un imaginero, lo tomara como modelo y tallara la mas sublime de las imágenes. Pasado un tiempo le pusimos nombre, y mas tarde aún, ceñimos sobre sus sienes el símbolo universal de la realeza Divina.

Esperanza Coronada.

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