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José Antonio López Medina Hace unas semanas hablamos en este espacio de la excursión que transcurre entre Montejaque y los Llanos de Líbar, dejando pendiente dos rutas que desde el Cortijo de Líbar podemos continuar: bien hacia Cortes de la Frontera o bien dirección a Villaluenga del Rosario (ya en la provincia gaditana).
Elegimos la segunda opción, para lo cual iremos en vehículo hasta el Cortijo de Líbar, por un carril de unos 8 Km aproximadamente, el cual está en buenas condiciones normalmente (salvo que esté en plena temporada de lluvias) pues es usado habitualmente por particulares para las distintas fincas de ganado vacuno, porcino, caprino y ovino que encontraremos. Es importante transitar con cuidado, pues es muy habitual cruzarse con estos animales. Además, podremos ir disfrutando del paisaje si vamos a un ritmo suave.
Por el sendero que discurre desde dicho Cortijo (dirección ONO) buscamos el abrevadero Fuente de Líbar, por una inmensa llanura, rodeada de las Sierras que han ido formando con el paso de los años el poljé, salpicada de encinas centenarias. A la izquierda dejaremos el Cortijo del Correo y posteriormente deberemos salvar una alambrada por un paso a través de una escalera. Al otro lado suele haber abundante ganado vacuno y algún buey muy tranquilo, pastando en una pequeña laguna, que nos dará la bienvenida al pasar junto a la citada fuente.
Desde los aproximadamente 900 msnm del Llano de Líbar, subimos hasta los 1.150 del Puerto del Correo. Este paso natural entre las sierras nos conducirá al Llano del Republicano. La subida discurre por encinar y abundante matorral mediterráneo y en el alto enlazamos con la ruta GR-7, que une nada más y nada menos que Tarija con Atenas… En el Alto, es recomendable parar a leer los paneles informativos o sentarnos a contemplar en el cielo el vuelo de los buitres leonados, las chovas, grajos, águilas culebreras…
Coronado el Puerto del Correo nos dirigimos hacia Villaluenga del Rosario. El pueblo se encuentra a las faldas de las montañas que aparecen en el horizonte, en ese punto una loma con un frondoso encinar nos tapa la vista de la villa. Antes además, hay que atravesar el inmenso poljé del Llano del Republicano. Hacia allá emprendemos camino, por una senda bien marcada entre encinar, abundante matorral mediterráneo y un bello paisaje rocoso de tipo kárstico.
Ya andamos por el Llano al que surca un riachuelo el cual no tiene salida. El valle es una bañera de la que ninguno de sus arroyos encuentra salida de él. Se oyen ranas croar y en el agua se observan abundantes gusarapos. En este punto tenemos la oportunidad de acercarnos a la Sima del Republicano, una hendidura enorme, que deber ser visitada solo si se es un experto espeleólogo, pero a la que podremos acercarnos para contemplar su magnitud.
Cambio de paisaje; casi llegando a Villaluenga denso encinar que pronto deja ver alcornoques junto con muy abundante matorral mediterráneo. Ambiente ideal para la cría del cerdo ibérico. Un ascenso no muy largo pero algo duro por el calor que nos sorprende en los días finales del invierno. Llegando al Puerto, vemos las sierras de Grazalema y Ubrique con un aspecto formidable. En primer plano vemos machas de carrascos, pinos pinaster y cipreses. También observamos paneles informativos que nos indican que es un lugar de notable interés ornitológico, de hecho oímos repetidas veces el silbar de las águilas.
Por fin llegaremos al precioso pueblo blanco de Villaluenga. Gente amable y hospitalaria. Buena gastronomía. Como curiosidad su plaza de toros no es circular, tiene forma poligonal y está construida en la montaña: es visita obligada antes de volver al punto de partida.
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