Pedro C. Fernández
De forma oficial, la temporada de huracanes en la cuenca del Océano Atlántico Norte comenzó el pasado día 1 de junio, pero todavía no se ha formado ninguna tormenta con vientos sostenidos de fuerza de tormenta tropical y, por tanto, la lista de nombres para este 2009 sigue sin haberse estrenado. Únicamente, a últimos de mayo se formó una depresión tropical frente a las costas estadounidenses de Virginia y Pennsylvania, pero que apenas tuvo 1 día de vida. Sin embargo, climatológicamente, la segunda mitad de julio ya presenta una alta probabilidad de que veamos la primera tormenta con nombre, y que será ANA.
El equipo de predicción de huracanes de la Universidad del Estado de Colorado calma por una actividad ligeramente por debajo de lo normal: 11 tormentas que recibirán nombre, 5 de las cuales serán huracanes, 2 de ellos grandes huracanes o huracanes mayores (categoría 3 o superior en la escala de Saffir Simpson, lo que equivale a vientos sostenidos en media minutal a partir de 178 km/h). Podemos comparar estos datos con los números de una temporada media: 9.6 tormentas con nombre, de las cuales, 5.9 huracanes y, de ellos, 2.3 grandes huracanes.
Esta es la 4ª predicción que publica este equipo de expertos para la presente temporada, que comenzaba apostando por una actividad superior a la media, pero que se ha ido rebajando por diferentes motivos; entre ellos, la fortaleza del anticiclón de las Azores, que ha provocado, sobre todo en meses anteriores, que hubiera un régimen de vientos del este bastante intensos sobre aguas tropicales, que ha traído consigo elevadas tasas de evaporación, lo que resulta en una liberación de la energía contenida en el océano. De esta forma, al despojar a las aguas tropicales del alimento que necesitan los ciclones tropicales para desarrollarse y organizarse, su número se ve reducido.
Por otra parte, la sóla presencia de este flujo de vientos intensos, sobre todo cuando hablamos de corrientes en chorro o flujos de viento en altos niveles de la atmósfera, ya es un factor inhibidor de la actividad ciclónico tropical por provocar un ambiente rico en cizalladura, que impide que los ciclones tropicales consigan una verticalidad en su estructura, factor o característica que es importantísima.
No obstante, pese a estar hablando de una temporada por debajo de la media, no hay que bajar la guardia; ya sabemos que la Península Ibérica no es un territorio que se ve afectado por estos fenómenos de forma directa, gracias a la corriente oceánica fría que discurre frente a la Península, pero desde la histórica temporada de 2005 con VINCE entrando por las costas de Huelva y Cádiz como depresión tropical después de haber sido huracán de categoría 1 en las inmediaciones de Madeira, con DELTA causando enormes destrozos en las Canarias ya como borrasca extratropical profunda, con GORDON al año siguiente llegando a Galicia en las mismas condiciones que Canarias en el caso anterior, o los intentos más recientes de este de desarrollo tropical cerca de las Azores o de las Islas Canarias, sabemos que en cualquier momento puede surgir la sorpresa.
En artículos posteriores daremos más detalles sobre qué es un ciclón tropical, cómo se forman, o dónde son más normales, dentro del Océano Atlántico Norte. Mientras tanto, todos los lectores quedan invitados a participar en los seguimientos que hacemos en nuestra web, Cazatormentas.Net, sobre los ciclones tropicales alrededor del mundo. En la temporada de 2007, con grandes huracanes como DEAN o FELIX, batimos marcas de 16.000 visitas diarias de personas hispanohablantes de Centroamérica y del entorno del Caribe, buscando información de primera mano en castellano. Por tanto, Cazatormentas.Net es un importante recurso de búsqueda de datos para personas que sufren el impacto directo de estos fenómenos naturales.
Subforo de seguimiento de ciclones tropicales