emilio fernández. Málaga
No hay palabras. Ni excusas. Ahora no son ni las lesiones ni la dificultad de jugar a tope dos competiciones cada tres días. Simplemente es que el equipo no da para más. Hay que asumirlo, el Unicaja no puede aspirar a estar entre los cuatro mejores de la Liga porque no tiene ni calidad ni talento para codearse con los ´grandes´ de la ACB. Sin más.
La derrota de ayer ante un Bilbao Basket bastante pobre confirma el desencanto de una temporada tétrica y anuncia que los dos meses y medio que restan hasta que arranque el ´play off´ van a ser muy duros. El Carpena explotó ayer con el bocinazo final. Fue una bronca breve, pero unánime. Los gritos de ´dimisión, dimisión´ escenificaron el divorcio total de una grada cada vez más vacía con un equipo cada vez más pobre. El Unicaja ni está ni se le espera. El Unicaja ni gana ni juega. El Unicaja ni ataca ni defiende. El Unicaja ni quiere ni puede. El Unicaja ni sabe ni contesta. El Unicaja...
Aíto, en sala de prensa, dio su particular visión de los hechos. Dijo que esta temporada "no difiere mucho de las pasadas a estas alturas de campeonato". Yo quiero recordarle al ´coach´ que hace un año a estas alturas éramos subcampeones de Copa. Que hace tres años jugamos la ´Final Four´. Que hace cuatro ganamos la Liga. Y que hace cinco levantamos la Copa de Zaragoza. Hombre, yo veo ´algunas´ diferencias entre todo eso de antes y esto de ahora, pero a lo mejor estoy equivocado...
La verdad es que es difícil jugar peor de lo que lo hizo ayer el equipo de Reneses. Regaló el primer cuarto (otra vez) y bajó los brazos en los diez minutos de la verdad. Sólo mostró algunas señales de vida en el segundo parcial y tras el descanso. ¿El rival? Pues también nada de nada. Un equipo con más nombres que juego. Se ha tirado toda la temporada en la zona baja de la tabla porque juega a tirones. Con Hervelle y Katsikaris ha mejorado algo, pero ´na de na´.
No sé si el club apostará por Rakocevic u otro jugador exterior para reforzar el equipo de manera inmediata. No sé si quizás sería una mejor solución ir a por Dani Santiago para meter más centímetros y calidad en la pintura. No sé si Saúl Blanco y Joseph Gomis se recuperarán para la causa antes del inicio del ´play off´. No sé si ese tirador compulsivo que es Dowdell es lo que realmente necesitaba este equipo para apoyar a Cook en la dirección (el que lo fichó, desde luego, se ha cubierto de gloria)... Son demasiadas dudas que las próximas semanas se irán despejando. Lo que está claro es que con lo que hay no vale ni para ganarle al Bilbao en casa. No quiero ni pensar qué pasará cuando estén enfrente el Valencia, el Barcelona o el Caja Laboral.
La misma desidia con la que el equipo arrancó el miércoles frente al CSKA la repitió ayer en el primer cuarto. Fue el principio de su fin. La imagen fue horrorosa. Porcentajes de acierto paupérrimos, rebotes que se escaparon por falta de sangre, defensa de ´dudosa´ actitud, pérdidas de balón absurdas, nula paciencia en ataque... Un desastre que desesperó a un Carpena harto ya de estar harto.
El Bilbao no hizo nada del otro mundo. Eso sí, con lo poco que puso sobre el parqué le bastó para dominar con una inesperada facilidad los diez primeros minutos. Hasta 8 arriba estuvieron los de Katsikaris, un técnico con las ideas muy claras al que sería bueno no perder de vista.
Como era imposible jugar tan mal, a poco que el equipo de Aíto mejoró su juego, el partido se equilibró. Un par de triples de Berni, unido a otro de Jiménez, devolvieron las constantes vitales al Unicaja de encefalograma plano del primer cuarto. Los dos primeros puntos de Dowdell sirvieron para que el marcador estuviera en positivo por primera vez en el partido, 30-28. Al descanso, sin embargo, 34-36 para ellos.
Tras la vuelta del descanso, Aíto lo intentó con una zona 3-2 que frenó el ímpetu del BBB... al principio. Guille Rubio se peleó en la zona con todos y sumó cuatro tiros libres seguidos que igualaron las cosas. El rival se aplicó desde la línea de tres y el partido entró en el último cuarto con +3 para los vascos.
A la hora de la verdad, cuando había que decidir, las prisas ´mataron´ al Unicaja. Dowdell desesperó a la grada con sus tiros sin sentido. El drama apuntó a tragedia con un triple de Salgado. Con 59-73 el Carpena no aguantó más. Se pidieron dimisiones. La bronca se agudizó con el bocinazo final (ya sin Berdi en el palco, por supuesto). En fin, lamentable.