MARINA FERNÁNDEZ. MÁLAGA
Tres historias, tres dramas, tres personas que subsisten como pueden. Al fin y al cabo, sólo tratan de sobrevivir. De eso, nada más y nada menos, trata la tercera película de Ramón Térmens, que asiste por primera vez al Festival de Málaga con una obra directa, arriesgada y, sobre todo, muy real.
Térmens, nacido en un pequeño pueblo de Lérida, sólo ha querido contar, en primera persona, el drama de la intolerancia a diversos niveles que atraviesa Cataluña «y toda España o Europa». Durante la rueda de prensa celebrada tras el pase de la película para la crítica, reconoció que podía haberse rodado en cualquier lugar «un pueblo andaluz, Arizona o Francia», puesto que aborda problemas comunes.
Catalunya über alles! cuenta con tres personajes con vidas basadas en hechos reales que se entrelazan: la de un violador al que no se le perdona su pasado después de diecinueve años en prisión, la de un inmigrante africano que encuentra trabajo como cobrador de morosos y la de un empresario que mata a un extranjero tras el asalto de su vivienda. Vidas, todas ellas, amenazadas por extremismos demagógicos que las hacen si cabe más reales. Tan verídicas que han sido sacadas de la prensa, de tantas historias que, día tras día, contemplamos y que ya apenas sorprenden.
El escenario de la película –se rodó en tan sólo cinco semanas– fue Almacelles, una localidad leridana que ha participado íntegramente en el largometraje, puesto que sus propios convecinos han formado parte del reparto. El drama de la inmigración cuenta en Catalunya über alles! con un nombre propio: Babou Cham. El africano interpreta a un inmigrante senegalés que debe trabajar vestido con las ropas tradicionales catalanas para satisfacer a su jefe, claro reflejo de la xenofobia más arraigada y que, según el propio director, se intensifica con la crisis económica y social que vive nuestro país. «Según las encuestas, el 75% de los catalanes ve la inmigración como algo negativo, hay gente que lo ve de esa forma, incluso yo conozco a gente que, cuando voy al pueblo, piensa así». «La xenofobia está calando, con la crisis la intolerancia sube; es como el huevo de la serpiente: se está incubando», asegura. Para Térmens esta parte de la película no es más que una alarma, «un reto para toda Europa». «No les damos las mismas posibilidades y encima les culpamos de nuestros males», dice Joel Joan, el más conocido de los actores que componen el elenco del filme.
El propio Babou, elegido por el realizador tras verle en una obra de teatro, se enfrentó a lo que considera un reto y que ha resultado «una experiencia para enmarcar». Él incorpora al perfecto superviviente, que «acepta las condiciones que sean para trabajar. Y si eso conlleva ponerse una barretina, lo hace».
Con respecto al expresidiario, recién salido de la cárcel tras 19 años privado de libertad, el director ha querido mostrar la importancia de la confianza y de las segundas oportunidades. «Hay un alto porcentaje de exconvictos que son reincidentes, pero otros no lo son», dice Térmens. Así plantea la segunda historia, la de un hombre marcado que no logra quitarse una etiqueta.
La tercera historia, la interpretada por Joan, es un «desafío». Un empresario de éxito que se ve mezclado con la mafia y la prostitución, otra historia sacada de los recortes de periódico. Joan ve Catalunya über alles! como un espejo en el que mirarse que puede incomodar pero también «animar al debate sobre quiénes somos y adónde vamos».