FRAN EXTREMERA. MÁLAGA
Nunca llueve a gusto de todos, pero en ciertas ocasiones sucede todo lo contrario, que un ´certero´ chaparrón puede estropear el espectáculo elaborado durante años y por ese motivo todos somos capaces de aunar nuestros rezos con la intención de evitar cualquier mínimo atisbo de precipitación -sirva de ejemplo la preocupación en estos días del mundo cofrade-. En Pekín lo tienen muy claro. Nada ni nadie puede ´aguar´ tantos millones de inversión ante un escaparate internacional de la magnitud de unos Juegos Olímpicos.
El afán por controlar la acción de los elementos es extremo precisamente en China. En Pekín se realizan pruebas para tratar de controlar la lluvia desde 2006. De hecho, hace casi tres años que ya se prometió que no llovería en la ceremonia de apertura de los Juegos, prevista para el 8 de agosto. Hasta ahora sólo se conoce que se empleará un singular sistema de disparar yoduro de plata a las nubes, antes de que éstas se sitúen sobre Pekín. Así se consigue liberar hidrógeno que al contactar con el oxígeno hace que las nubes descarguen en las inmediaciones de la capital, pero no dentro de ella.
Otros emplean métodos espirituales. El director de cine chino más famoso del mundo y responsable de dirigir y coordinar las ceremonias de apertura y clausura de los Juegos Olímpicos, Zhang Yimou, ha reconocido que desde hace tiempo reza para que esos días no llueva, porque el agua arruinaría parte del espectáculo que organiza con bastante mimo.
"Lo que más me preocupa es la lluvia y rezo para que haga buen tiempo", ha dicho Zhang, que incluirá en la ceremonia actuaciones en las que es necesaria compleja y alta tecnología, y como "la seguridad está por encima de todo" habrían de ser canceladas en caso de precipitaciones. De la complejidad de los preparativos da fe que unas 10.000 personas han tomado parte en los ensayos de la ceremonia de apertura, según Zhang con la esperanza de "sorprender al mundo y satisfacer a todo el pueblo chino".
Aunque los detalles de las ceremonias que diseña el director de ´Camino a casa´ o ´Sorgo rojo´ se mantienen en el más absoluto secreto, sí se sabe que muchos artistas extranjeros actuarán ante los 91.000 espectadores que abarrotarán el Estadio Olímpico en esa fecha mágica del 8 de agosto.
Cuidados atmosféricos. Disparar yoduro de plata puede resolver ese problema meteorológico, pero existe otro factor atmosférico que también quita el sueño a los organizadores: la contaminación atmosférica existente en Pekín. Para reducirla al mínimo, ya se sabe que construir edificios en la capital china estará prohibido desde el próximo 21 de julio, 18 días antes de que empiecen los Juegos Olímpicos, hasta el 20 de septiembre, cuando finalicen los Paralímpicos.
Para impulsar esta medida han unido sus fuerzas hasta cuatro departamentos del gobierno local, entre ellos el de construcción y el de protección medioambiental. "Las partículas y el polvo en los lugares de construcción, los cuales cubren unos 100 millones de metros cuadrados en Pekín son una de las principales fuentes de polución", dijo Du Shaozhong, subdirector del Buró de Protección Medioambiental de la ciudad.
Además, las obras se paralizarán a partir del próximo día 20 cada vez que Pekín sufra serios vendavales o alguna de las habituales tormentas de arena procedentes de los desiertos de Mongolia que cada primavera se registran en la capital. El observatorio municipal anunció a principios de este mes de marzo que esta primavera se prevén unas diez tormentas de arena, cerca de la media anual, pero seis más que el año pasado.
La polución es el principal problema de Pekín de cara a los Juegos Olímpicos, hasta el punto de que algunos atletas ya han manifestado que se plantean competir con máscaras. La ciudad promete aire limpio y para ello pondrá en marcha un ambicioso paquete de medidas, entre otras, trasladar fábricas, cerrar gasolineras o prohibir la circulación de vehículos.