ALFONSO VÁZQUEZ
Los nombres de los barrios nacen en ocasiones por grandes o pequeños sucesos que tuvieron lugar en sus calles, aunque siempre habrá otras teorías que lo refuten. Ya hemos hablado alguna vez de que, según cuentan algunos vecinos, la adquisición por un propietario de viñas de un lustroso gabán de mangas verdes, hizo que toda la zona se conociera con el nombre de la prenda.
De la barriada de la Mosca también se cuenta el aterrizaje forzoso de una mosca en el plato o copa de un guardia civil, lo que bautizó de inmediato el ventorrillo antecesor del barrio.
Del ´bautizo´ de la venta El Detalle, que luego dio nombre al núcleo rural de los Montes de Málaga, quedan testigos directos, así que no hay lugar a teorías. Desde luego, puede decirse que el nombre simboliza ´las dos Españas´ irreconciliables, que de vez en cuando todavía asoman por el panorama nacional.
Lo cuenta Enrique Granados, de 74 años, presidente vecinal del diseminado, que recuerda que cuando tenía siete u ocho años, recién terminada la Guerra Civil, estaban levantando una venta, en el sitio donde hoy está el núcleo rural. Mientras la construcción seguía para adelante, su propietario, Salvador García, chófer de los autobuses municipales, vendía a los albañiles las clásicas botellas con ´canutillo´, para beber ´a gollete´. Pero parece que la bebida fue calentando el ambiente y el intercambio de ideas se transformó en violenta discusión entre dos hombres, uno de los cuales le largó un guantazo al otro que ni Gilda. Vamos, de antología.
Un testigo de la escena, Francisco Rivera, vecino con fama de extrovertido e ingenioso, soltó el siguiente comentario sobre el ´mascón´: "¡Vaya detalle!". Y parece que la apreciación gustó mucho al dueño de la venta, que decidió ponerle ´El Detalle´.
De nuevo tenemos cómo una venta da nombre a la población. Esta vez con más mérito, ya que en el lugar ya existían dos sitios parecidos mucho más antiguos: un ventorrillo sin nombre y la venta del Automóvil. Al final se impuso ´El Detalle´, diremos que por la fuerza o la pericia de un ´torteador´ que lo hizo igualito que en el cine.
El añadido
Ω El túnel de la Alcazaba, refugio pictórico del chusmón malagueño, sigue ofreciendo pintadas alucinógenas de este estereotipo local. En una de ellas, en principio patriótica y futbolera, su autor escribe "España, podemos", para a continuación desperdiciar la faena con una segunda frase cien por cien chusmeta: "Tas kagao". Ellos son ´asín´.
Trato de favor
Ω Esta semana, se subió un usuario de la EMT armado con una guitarra en una línea de la que obviaremos el número. Además de no pagar su billete con la frase "¿Jefe, me deja entrar?", se dedicó a cantar, arriba y abajo, y a pasar el platillo. Lo peor de todo, aparte del trato de favor, es que cantó el ´porrompompero´.