PALOMA GÁLVEZ. MÁLAGA
Te recordaré tomando champán a escondidas en el cumpleaños de mi hermano..." es una de las frases que dan forma al último libro de Espido Freire, ´Cartas de amor y desamor´, que presenta hoy, a las 19.00 horas, en la librería Luces. A tan sólo unos días del 14 de febrero, la escritora bilbaína descubre a través del género epistolar los secretos de las relaciones amorosas.
-Reflexión, ternura, perdón, reproche, despedida y ruptura... ¿cuál es la cara del amor más difícil de expresar a través de las letras?
-Yo creo que eso va en cada persona. Creo que no tiene nada que ver lo que una persona puede vivir en un momento determinado: hay gente para la que romper es muy fácil y gente que se pasa toda la vida intentando romper una relación insatisfactoria... A mí personalmente la carta de ruptura me resultaría prácticamente imposible de escribir.
-En general, el hilo conductor de sus obras no es precisamente racional, ¿por eso ha elegido el amor como eje de este trabajo? ¿El amor es completamente irracional?
-Y no sólo el amor sino también ese enfrentamiento entre las letras y las imágenes. Este es mi primer libro ilustrado. También cuando se habla de lo más duro de la ruptura aparecen dibujos muy bonitos. Quería que este libro fuera muy especial.
-¿Es necesario recurrir al amor turbulento y conflictivo para crear una buena historia?
-En general sí. Para casi todo el mundo, en un relato o novela larga resulta mucho más sencillo hablar del desamor que del amor.
-En general, para el escritor escribir supone poner a disposición del lector una parte muy íntima de su vida. ¿Es ´Cartas de amor y desamor´ un libro fundamentalmente autobiográfico?
-Pues lo cierto es que no. Tiene poco de autobiográfico. Al principio era un montaje en escena. Siempre hay alguna parte que hemos vivido y se vuelca en ello, pero es virtualmente ficción. Pero como yo he pasado por el amor y el desamor he intentado recrear esa emoción y escribir lo que podía llegar a más gente.
-Del éxito de su trayectoria literaria, ¿con qué aspectos se queda y cuáles hubiera deseado evitar?
-A nivel laboral no evitaría nada. He tenido suerte, he trabajado. Me hubiera gustado conseguir algunas cosas con menos esfuerzo, pero bueno, eso no funciona así. Me quedo con cada uno de los libros que han marcado un género nuevo: el primer ensayo, la primera novela, el primer cuento... Porque son sensaciones que no vuelven a repetirse. Respecto a los géneros, definitivamente me quedo con el cuento.
-¿Qué distingue esta obra de las anteriores en cuanto a aportación personal?
-Esto es lo que de verdad quería hacer. Darme un capricho, es decir, buscaba un libro bonito, especial. Un libro que quien lo vea se acuerde de él y que suponga una especie de joyita por el texto, por su brevedad y por su intensidad. También por la forma: por lo que entra por los ojos. Cada vez pienso y me decido por libros más osados y me atrevo a hacerlos.
-¿Por qué decidió embarcarse en una escuela que oferta cursos literarios?
-Bueno, es importante que se enseñe literatura de manera distinta en este país. Y también a escribir de forma distinta.