RAFAEL M. GUERRA. MÁLAGA
Al Unicaja no le sale una a derechas en este convulso verano. La última prueba la ejemplifica la negociación por fichar a Saúl Blanco. Cuando las conversaciones con el Fuenlabrada, donde milita el jugador, han llegado a su recta final –el traspaso se ha fijado en unos 750.000 euros– y existe un acuerdo cerrado por tres temporadas con el asturiano, el Valencia Basket (ex Pamesa) ha entrado en acción. Y lo ha hecho con tanta fuerza, con tal virulencia, que amenaza con romper todo lo pactado hasta el momento. Lo peor del asunto es que la normativa ACB confirma su tesis.
El Valencia le ha pedido al Alta Gestión Fuenlabrada parte del dinero que ingresará por vender a Saúl Blanco al Unicaja. El motivo es sencillo. El pasado año, el Pamesa realizó una oferta cualificada por el alero. La propuesta era de tres años y un montante global de un millón de euros. El ´Fuenla´ acudió al derecho de tanteo, igualó la oferta y se quedó con el jugador. Hasta ahí, todo correcto.
Este verano, el Unicaja ha entrado en acción. Y, cuando tiene ya el pescado en el anzuelo, el Pamesa ha recordado que la legislación ACB le apoya y le permite reclamar un trozo del pastel. Las pautas del convenio están bien marcadas en la reglamentación y ésta dice que el cuadro madrileño no puede traspasar al jugador de manera unilateral. Necesita que el Valencia Basket dé el visto bueno.
El conjunto levantino tiene unos derechos adquiridos por el Saúl tras haber presentado esa oferta el curso pasado. Ahora Blanco pertenece al Fuenlabrada, pero el club debe tener en cuenta la opinión del Valencia, que, incluso podría reclamarle al ´Fuenla´ el traspaso de Saúl en las mismas condiciones pactadas con el Unicaja.
Evidentemente, tras la marcha del patrocinador principal del club, Pamesa, la entidad no está en situación de abordar una operación de esta magnitud económica. Pero la legislación le ampara y está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias y mirar por sus derechos. Llegados a este punto, los dos presidentes involucrados, el del Fuenlabrada, José Quintana, y el del Valencia, Vicente Solá, ya han establecido contactos. Y los levantinos exigen una indemnización de 300.000 euros. Ante este panorama, el ´Fuenla´ se ha negado en redondo. No están dispuestos a compartir parte de lo que van a ingresar.
El Unicaja, evidentemente, ha escurrido el bulto. El problema no es del club de Los Guindos, sino algo muy concreto entre madrileños y valencianos. El caso es que podría salpicarle, ya que el ´Fuenla´ va a tratar de incrementar la cantidad del traspaso, lo que obligaría al Unicaja a abonar casi un millón de euros.
El conjunto costasoleño no está dispuesto a hacer un esfuerzo mayor del que ya va a dedicar y le ha transmitido al Fuenlabrada que se las arregle como pueda.
El club del sur de Madrid está dispuesto a desoír al Valencia Basket y firmar el traspaso, pero desde la ciudad del Turia ya han lanzado un aviso muy serio: habrá denuncia ante la ACB. Y, si eso sucede, el Comité de Competición del organismo está capacitado, según indica el convenio colectivo, para no tramitar la ficha de Saúl Blanco y negarle su licencia del jugador. Así, el alero no podría disputar ni la Liga ACB ni la Copa del Rey, sólo la Euroliga.
Este caso sería muy traumático y todas las partes quieren huir de él. Entre otras cosas, porque todos saldrían perjudicados. El Fuenlabrada, porque no ingresaría una elevadísima cantidad. El Valencia, porque tampoco haría caja. El Unicaja, que se quedaría sin el jugador. Y Saúl Blanco, que no podría desarrollar su actividad justo ahora, que incluso ha sido invitado a participar en la concentración de la selección española.
Los tres clubes implicados han quedado citados hoy, en la Asamblea General de la Liga ACB, que se celebrará en Barcelona, con la presencia de todos los clubes. El sentido común llama a alcanzar un acuerdo, por el bien de todas las partes, aunque las posturas están muy distantes.