NICOLE CACHO. MÁLAGA
La evolución del hombre de nómada a sedentario, un proceso que tuvo su inicio hace 13.000 años, queda plasmada en las vitrinas e instalaciones que ha dispuesto la Obra Social de La Caixa en la carpa de la plaza de la Marina, una muestra itinerante que estudia a fondo el periodo del Neolítico y que permanecerá hasta el 30 de octubre.
Con el título de `Neolítico. De nómadas a sedentarios´, la exposición se divide en cinco secciones, explicó el secretario general de la Fundación La Caixa, Luis Reverter, en la presentación de la muestra, en la que estuvo presente el alcalde, Francisco de la Torre. "Comienza donde acabó `De mono a hombre´ [la anterior muestra de La Caixa que también recaló en Málaga], cuando el hombre se convierte en cazador y recolector", detalló Reverter sobre la primera parte, a modo de introducción, de la exposición, para adentrarse así en el Neolítico Precerámico (hace entre 11.000 y 10.000 años), cuando se funda la primera ciudad conocida: Jericó. En los paneles explicativos y en las vitrinas se reflejan, mediante reproducciones de artilugios del periodo precerámico, cómo el hombre descubre que puede cultivar...
"El siguiente gran salto se produce cuando el hombre se da cuenta de que puede domesticar animales", dijo Reverter. "Se cree que uno de nuestros ancestros llevó una cabra al nucleo urbano, y se dio cuenta de que podría sacar provecho de ella", manifestó el representante de la caja catalana. En la exposición se reproduce a escala reducida una cabaña rectangular del poblado de Jarmo, donde se tiene constancia de que el hombre criaba animales para su consumo.
La cuarta parte de la muestra está dedicada al periodo en el que el hombre descubre la cerámica (hace entre 9.000 y 6.000 años), la innovación tecnológica más importante del Neolítico. El barro sustituyó a las cestas de esparto con betún, que eran utilizadas para almacenar el grano recolectado, explicó Reverter. En esta sección también hay una reproducción de una casa y un santuario de Çatal Hüyük. La última parte de `Neolítico. De nómadas a sedentarios´ está dedicada a la escritura (hace entre 6.000 y 5.000 años). El hombre sintió la necesidad de escribir "para hacer transacciones comerciales", manifestó Reverter. En las tablillas de arcilla de Uruk (Irak), cuyas reproducciones se exponen en la carpa, se consignaba la cesión de productos, proceso que queda bien reflejado en la exposición inaugurada ayer.