En otoño de 2004, la plaza de la Marina acogió la estupenda exposición `De mono a hombre. Cinco hitos de la evolución humana´, lástima que no se viera `un carajo´, con perdón.
El deseo de mostrar los hitos evolutivos en un ambiente `cavernario´ hacía imposible leer los textos explicativos sin la ayuda de un aparato óptico de precisión y un foco potente, y sólo se vislumbraban los cráneos más blancos de los homínidos.
Por suerte, en la segunda parte de la muestra, que ocupará la plaza de la Marina hasta la próxima semana, no hace falta llevar linterna.
Como los humanos han salido de las cuevas y se han puesto a cultivar trigo a cielo abierto, todo se ve más clarito. En este paseo del Mesolítico al Calcolítico, pasando por el Neolítico, el espectador puede disfrutar con una estupenda puesta en escena, con figuras de gran realismo y paneles explicativos claritos `a dos velocidades´, según se quiera profundizar más o menos.
Otra cosa es que, para tener una buena idea de este paseo de miles de años, sea necesario ponerle ganas. Justo las que no tenía un veterano malagueño que el pasado martes se quejaba a la mujer diciendo: "Esto si te pones a leerlo tó te dan las seis de la tarde".
La mujer, con mucho acierto, defendió su derecho a saber más: "Si no los leo, no me entero".
Un paseo detallado no es para menos: los primeros agricultores y ganaderos, los inicios de la escritura... Incluso hay espacio para reconstruir las famosas murallas de Jericó. Y cerrando la muestra, una recreación fantástica de un patio de mosaicos de hace 5.000 años, poblado con figuras que parecen salidas del museo de cera de Madame Tussaud.
A este respecto, el pasado martes, un grupo de alumnos `treceañeros´ de una clase resaltaba el gran realismo del pezón masculino de una de las figuras. No hay nada que no nos enseñe la Historia.
Pezones aparte, hay que felicitar a la Obra Social de la Caixa, que estos días ofrece en Málaga dos `pelotazos´ culturales como son este `paseo neolítico´ y las figuras de Rodin.
Bel canto
Los autobuses de la EMT transportan la esencia primigenia de Málaga, además de a usuarios. Hace unos días, en la línea 16 a la Térmica, una señora de mediana edad sorprendió al pasaje con una sentida interpretación de `Ojos verdes´, cantada a viva voz.
Al finalizar la pieza recibió un caluroso aplauso de los transportados, aunque no hubo tiempo de regalar un `bis´.
Hace unos años, ya contamos en esta sección la interpretación `etílica´ de `Amapola´, en la línea 11 de la EMT, durante una Feria de Agosto. Al llegar al "no seas tan ingrata y ámame", el tenor pegó un respingo y del cabezazo dejó sin luz el autobús. Riesgos del directo.
Lluvia en Málaga
Endemismo de otoño.