IGNACIO A. CASTILLO. MÁLAGA.
El dinero es capaz de cambiar a las personas y las relaciones de amistad que les unen. Así ha ocurrido en el caso de una familia boliviana, que ayer se manifestó a las puertas del colegio San Juan de Dios `La Goleta´, para protestar por el presunto acoso sexual que viene sufriendo una de sus hijas, de 11 años, por parte de unas compañeras desde hace un año, justo el tiempo que un conflicto monetario dio pie a un cruce de denuncias, juicios y sentencias.
Según relataron ayer la madre y la tía de esta niña, Rosario y Roxana, además de estos "tocamientos", la escolar es también objeto de amenazas e insultos racistas, por parte no sólo de las otras escolares, también de los familiares de éstas, sin que la dirección del centro haya hecho nada por evitar esta situación, lo que ha provocado una crisis nerviosa en la menor, que se niega a asistir a clase.
En el lado opuesto están las madres de las presuntas acosadoras, que niegan de forma tajante estas acusaciones. De hecho, afirman que estas denuncias son falsas y que, como demuestran a través una sentencia judicial, fueron absueltas de estas acusaciones. Todo comenzó en agosto del pasado año. En la noche del día tres, varias niñas, entonces amigas, se quedaron a dormir en casa de una de ellas (ahora acusada de acoso). El padre de familia, según consta en la denuncia presentada ante la Policía Local, observó que le faltaban 1.700 euros. Tras realizar varias averiguaciones, en los días siguientes comenzaron a sospechar de la niña boliviana.
A partir de aquí, una vez comenzado el curso, insultos, acusaciones, demandas... hasta el día de ayer, cuando, en compañía de otras madres, la madre y la tía de la menor se manifestaron en contra del centro, por su "pasividad" ante el acaso sexual que recibe su hija. Esta protesta ha desencadenado que las presuntas acosadoras hayan sido a su vez acosadas por otras compañeras, según explicaron ayer sus madres, Estrella y María del Carmen, quienes consideran que la manifestación de ayer es oportunista, a raíz de la repercusión que ha tenido el caso de la paliza a la chica ecuatoriana del tren de Barcelona. "Puro victimismo", dicen.
Este periódico se puso ayer en contacto con la Apa del centro, que aseguró que desde que la familia boliviana denunció los hechos en el colegio se ha puesto una vigilancia especial y en ningún caso se ha podido comprobar este acoso.