Estreno

Un manto para la Reina de Dos Aceras

La Sangre presenta el nuevo manto para la Virgen de Consolación y Lágrimas, que recupera el diseño de 1929

16.02.2016 | 05:00
Un manto para la Reina de Dos Aceras

La Archicofradía de la Sangre está teniendo un protagonismo especial en este inicio de la Cuaresma. Si el viernes pasado era el Cristo el que presidía el Vía Crucis de la Agrupación, apenas 72 horas después le tocaba a la Virgen de Consolación y Lágrimas atraer el foco cofrade. La iglesia de San Julián fue el escenario elegido para presentar el nuevo manto para esta imagen, que sustituirá al bordado por las Adoratrices en 1929. El taller de Salvador Oliver ha sido el encargado de acometer esta obra, que ha necesitado de dos años de trabajo para componer los 40 metros cuadrados de manto.

Francisco Jiménez Valverde fue el encargado de presentar esta nueva pieza, que mantiene la línea del anterior manto, al seguir el diseño original de las Adoratrices y completando por primera vez el bordado, ya que faltaban parte de las vistas y de las grecas.

No obstante, el trabajo de Salvador Oliver muestra algunas mejoras sobre el diseño original, ya que enriquece el trabajo de las Adoratrices con las 2.000 piezas bordadas para este manto.

Una de las novedades que presenta son los 16 arcángeles que acompañan sendas cartelas. Estos angelitos han sido bordados a partir de dos modelos en barro realizados por Raúl Trillo. Están además bordados como una pieza escultórica, de bulto redondo, anatomizado y bordado con puntadas e hilo, ofreciendo un mayor volumen al conjunto.

El dibujo del manto tiene un claro eje central, como es el ángel custodio que divide el manto en dos partes simétricas. Sigue además las claves del diseño que eran habituales en el siglo pasado, con las zonas muy localizadas.

Otro de los cambios es que las cartelas se han ajustado a un contenido más mariano y coherente con el conjunto, abandonando las referencias al Vía Crucis y haciendo ahora referencia a las letanías lauretanas.

El manto está lleno de detalles, algunos a la vista y otros escondidos, pero que quedan para la historia de la hermandad. El angelito con un chupete bordado junto a una cartela, o que la letanía de «Puerta del Cielo» esté ilustrada por la portada de la desaparecida iglesia de la Merced.

Pero también hay historia bajo el bordado. Los nombres de las camareras bajo el ángel custodio que han donado, de la Junta de Gobierno, rezos, fotos, peticiones y deseos de los hermanos de la Sangre. Un manto que no sólo viste a la Virgen de Consolación y Lágrimas, sino que también lleva en su interior un trocito del alma de los hermanos de la archicofradía.

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