Síndrome cofrade

Lujuria

01.03.2016 | 05:00

Más de uno al ver el título del artículo de hoy, con todo el morbo que supone ver a una mujer escribiendo sobre este pecado capital se habrá parado a leer estas líneas. La lujuria es el deseo exacerbado por el placer sexual. Del latín luxus que significa también abundancia y exuberancia, podríamos dar un paso más allá y comprender que dentro se incluye no sólo el adulterio, sino la violación y los pensamientos posesivos hacia otra persona, esos que tan desgraciadamente son caldo de cultivo del maltrato de género y que hacen que ya no nos sorprendan las noticias de una muerte de manos de su pareja. Muchas veces el pecado comienza por los ojos aunque luego se desplace un poco más abajo. Es decir, el pecado está en el ojo de quien mira. Sobre todo del que mira mal. Con baba. Todas las mujeres, por experiencia, saben de qué hablo. Alguno estará esperando que saque la fusta y hable de temas escabrosos que se hallan en la memoria viva de los cotillas cofrades. Error fatal, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Voy a poner un ejemplo, que no dudo que producirá ampollas. Mujeres de trono. ¿Cuántas veces hemos escuchado que las mujeres en un trono mixto no tienen cabida por las posturas que se toman al cargar con el peso? Muchas. ¿De quién es el pecado? ¿Del que piensa en esa postura o de ella por ser mujer y querer sacar un trono? ¿Quién se mete debajo de un trono y se azora pensando en el posible roce con el compañero o la compañera? Y si se ruboriza, ¿realmente es consciente de a lo que va a un trono? ¿Sólo se ponen nerviosos pensando en una supuesta compañera de varal? ¿Y si es un compañero? ¿Con el compañero masculino no se toman posturas difíciles? ¿O el compañerismo entre hombres es «como una capa que todo lo tapa»? Entonces, ¿no es el ojo –y el resto de su cuerpo– el que peca primero cuando esta es la excusa que ponen muchos para negar la entrada de mujeres en un ámbito ampliamente varonil? Ahí lo dejo. Sólo hago preguntas para que cada uno se las conteste en su intimidad. Y ya saben la virtud que vence este pecado es la castidad y la abstinencia. Así que absténganse lujuriosos?

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

La Opinión, en tu WhatsApp


Apúntate, es gratis

Toda la actualidad de Málaga, en tu móvil con nuestras alertas informativas por WhatsApp


Enlaces recomendados: Premios Cine