En el último tramo

Capaces

12.03.2016 | 10:27

¡Cuántas vueltas habrá dado la identidad del capataz en esta ciudad! Casi podría decirse que hay tantas definiciones como cofradías en la calle; un personaje conocido por todos, pero flotante en un mar desconocido, a veces a la deriva, entre idas y venidas.

Atrás quedaron aquellas décadas de hombres de trono a sueldo y capataces contratados para sacar los tronos, como buenamente se podía; heroicidades de otro tiempo que se fueron disipando con la incorporación de los hermanos, la reconversión de los tronos y la propia evolución de la sociedad. Ahora, parece que nos enfrentamos a una herencia incierta. Los capataces profesionales prácticamente desaparecieron sin descendencia. Su sabiduría y experiencia quedó al alcance de unos pocos, poquísimos, y prácticamente puede decirse que aquella vieja escuela se esfumó.

Mientras, las hermandades fueron poniendo en su lugar a una suerte muy dispar de capataces –algunos, hombres de trono de buen oficio que supieron reinventarse para mandar con bastante gallardía y sobrada intuición; otros, la mayoría, ascendidos por mérito, cuna o simpatía–. Pero seguía sin existir un perfil verdaderamente definido, un status. Por desconfianza o porque, quizás, no estábamos preparados.

Listos para asumir que había que colocar al capataz en su sitio, al mando. Que había que formar equipos, escogerlos concienzudamente, implicarse y trabajar durante el año, abrir paso a la juventud –oído, que pisa fuerte–. Hoy parece que avanzamos. Se libra una nueva batalla, la formación y la consolidación de los hombres de trono que han de tirar del carro, los ensayos. Se afronta el problema eterno de los tronos a la deriva y los huecos vacíos con resultados, con ejemplos a seguir.

Y sigue habiendo de todo, pero se identifica una generación que está luchando por ir más allá, sentirse capataces en toda su expresión de liderazgo, técnica y habilidad. Gente inconformista, que está sabiendo aprovechar el momento y la experiencia para cuidar al hombre de trono, motivarlo y sacarle partido. Estos son los mimbres del futuro, de un mañana cada vez más prometedor, a pesar de las dificultades.

@pabloMapelli

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