Traslado

La lluvia no puede con la devoción al Cautivo

La plaza de San Pablo no se resintió. Amaneció llena de personas, con sus paraguas, pero soportando el frío y la humedad sin una queja.

20.03.2016 | 10:14

Era la Misa del Alba y fueron varios miles los malagueños que acudieron a su cita con Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad. Ni la lluvia ni un traslado más corto, de apenas una hora, hizo desistir a estos devotos, que a lo largo de la mañana visitaron la casa hermandad.

La lluvia, cumpliendo con las previsiones, hizo ayer acto de presencia en la Misa del Alba, pasadas las siete de la mañana. Cientos de personas se dieron cita en la plaza de San Pablo para asistir a la celebración de la eucaristía al aire libre y presidida por las imágenes de Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad. El obispo de la diócesis, Jesús Catalá, fue el encargado de oficiar la misa. El agua caía tímida al principio. pero con más fuerza después y muchos paraguas se abrieron durante el oficio. Pero, la lluvia no pudo con la devoción.

Con ese escenario, y ante las dudas que había por las previsiones, que daban un claro de agua entre las ocho y las nueve y media de la mañana, la Comisión Permanente de la cofradía trinitaria se reunió tras la misa y decidió hacer el traslado por el recorrido más corto posible hasta la casa hermandad: Jara, Jaboneros, Trinidad, Plaza de Jesús Cautivo y casa hermandad. Pasadas las ocho se hicieron a la calle las imágenes en el trono de traslado y culminaron el itinerario en poco más de una hora, llegando a su destino a eso de las nueve y cuarto. De haber mantenido los planes iniciales, habrían estado en la calle hasta las dos de la tarde, algo imposible porque llovió de forma intermitente durante toda la mañana.

El recorrido se hizo a paso rápido, con la Banda de Cornetas y Tambores de Jesús Cautivo tras el trono de traslado. Miles de personas se congregaron a lo largo del itinerario para entregar claveles rojos al Señor de Málaga y a la Virgen de la Trinidad, gritarles «vivas» y lanzarles toda suerte de piropos en una expresión bien entendida de religiosidad popular. Como no llovía en ese momento, algo que marcaban las previsiones, hubo tiempo incluso para recrearse con la marcha Bendición en mitad de la calle Trinidad.

Al filo de las nueve y cuarto, en un despliegue organizativo de mucho mérito, llegó el trono a las puertas de la casa hermandad y se encerró con las marchas Rezo a tus pies, Alma de la Trinidad y Coronación de la Trinidad. Miles de personas se agolpaban a las puertas de la casa hermandad para seguir haciéndoles llegar a las imágenes sus ramos de flores, que en el trono alcanzaban, como cada año, una dimensión considerable. En ese momento, ya cerca de las diez de la mañana, comenzó a llover otra vez y las puertas tardaron una hora en cerrarse. Antes, se le cantó una saeta a los titulares. Al haber acortado el recorrido, hubo que suspender el tradicional acto en los jardines del Hospital Civil con médicos, enfermeros y enfermos.

Pasadas las diez se cerraron las puertas, pero a las once se abrieron ante las numerosas peticiones para ver a Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad del publico presente, quedando expuestos los titulares hasta las dos de la tarde, hora en la que estaba previsto el encierro.

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