Maltrato animal

Prisión para un hombre por matar de hambre a su perro en Mallorca

La magistrada reprocha la crueldad y brutalidad de provocar "una lenta y angustiosa agonía" al animal

19.10.2015 | 18:39
El perro desnutrido y deshidratado rescatado por la Policía.

La magistrada del juzgado de lo penal número 8 de Palma ha acordado que un condenado a un año de cárcel ingrese en la prisión para cumplir la pena impuesta por dejar morir de hambre a su perro en abril de 2013 en un domicilio de la ciudad. El hombre, vecino de Palma, tenía el can en un deplorable estado, completamente abandonado, desnutrido, deshidratado y enfermo. La Policía Local encontró el animal famélico en un patio de la vivienda situada en la calle Francesc Albertí. Su dueño lo tenía atado con una cuerda muy corta, por lo que apenas podía moverse y le resultaba casi imposible levantarse. Los agentes lo rescataron y lo trasladaron en muy mal estado al centro de Son Reus. A los pocos días, falleció pese a la atención veterinaria recibida.

La juez ha rechazado de forma tajante la petición de la defensa, que había interesado que se le suspendiera la condena al inculpado o bien que se le sustituyera por trabajos en beneficio de la comunidad. En un auto pionero en materia de maltrato animal, la magistrada da la razón a la Asociación Balear de Abogados por los Derechos de los Animales (Abada), que ejerció la acusación popular a través de la abogada Salomé Zanoguera y que se opuso a la suspensión de la pena.

La resolución judicial, que todavía no es firme y contra la que cabe recurso, destaca la crueldad y la brutalidad de los actos del sospechoso. "La muerte de hambre, en humanos y en animales, es una de las más crueles, lo cual es de público conocimiento, y además produjo una lenta y angustiosa agonía al perrito que duró meses. Por todo ello, matarle con tal método fue maltratarlo injustificadamente e innecesariamente, porque caben métodos más dulces y rápidos para ello y multitud de personas e instituciones en Palma que, sin ánimo de lucro y gratuitamente, hubieran estado dispuestas a facilitarle alimento y asistencia; así, empleó un método brutal como pocos existen, un sufrimiento mayor que el de muchos otros métodos de matar", señala el auto.

Esta es la segunda resolución pionera en España por la que un condenado podría acabar cumpliendo su pena en prisión por maltrato animal, después del caso del caballo Sorky, que murió a garrotazos en el hipódromo de Manacor el 30 de diciembre de 2012.

Este nuevo caso se remonta al 3 de abril de 2013 cuando un hermano del acusado denunció que un perro se encontraba con una desnutrición extrema y en un completo estado de abandono en un patio de una casa en Palma. La Policía Local rescató el can, pero a los tres días murió. Se trataba de un cruce de pitbull, que carecía de chip identificador y de cartilla veterinaria, y que estaba completamente descuidado y atado.

Juicio en Palma

Dos años después, el 28 de mayo de 2015, su dueño se declaró culpable de un delito de maltrato grave a animales domésticos y aceptó un año de prisión y otros tres de inhabilitación para trabajar con animales.

Ahora, el hombre ha alegado, a través de su defensa, que no precisa ningún tipo de "reeducación y reinserción social" puesto que está totalmente arrepentido por lo sucedido. Sin embargo, la juez detalla que estas circunstancias no constan acreditadas.

El auto recalca que el delito de maltrato animal sensibiliza "de manera indiscutible a la opinión pública" y señala que, si la pena se le suspende, el delito puede llegar a convertirse "en un rentable negocio"; así, "recibiendo tan antipedagógico mensaje, estará dispuesto a repetir si se le presenta de nuevo la ocasión". Y añade la resolución: "En este caso, bien sencillo es para el penado conseguir un nuevo perrito gratis y volver a abandonarlo a su suerte y matarlo de hambre en la intimidad de su hogar".

La magistrada especifica que el delito de maltrato injustificado de animales reconoce por la ley que los animales tienen entidad física y psíquica, "que sienten dolor y acusan la violencia como cualquier ser vivo". En este caso, asegura, no hay duda de que es así, ya que el imputado, en la intimidad de su domicilio, mató de hambre y abandono a su perro. "Los hechos están suficientemente claros. El condenado lo abandonó a su suerte, encerrado en el interior de dicho inmueble, de tal guisa que el animal murió lenta y agónicamente por inanición y en condiciones de vida insalubres durante los primeros meses del año 2013, afirma la sentencia. Fue descubierto en la casa en estado de extrema delgadez, famélico, desnutrido, enfermo; estaba atado, lo que le impedía huir, buscar alimento o refugiarse del frío. Y esto es algo tan elocuente que no merece mayores comentarios".

La juez subraya que la repercusión y trascendencia de estos delitos es enorme, por su gravedad social. Y resalta la efectividad de la pena, para evitar la sensación de impunidad de estos casos. El objetivo es que la pena de prisión sirva de "freno" a posibles conductas futuras de análoga naturaleza por parte de otras personas.

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