Periodista

"Aznar es repugnante, Rajoy muy vago y a Zapatero le falta un hervor"

José María García (Madrid, 1943) fue líder de la radio deportiva española con la Ser, Antena 3 y la Cope

23.05.2016 | 05:00
El periodista José María García.

Figura imprescindible para entender el periodismo del siglo XX, no ha perdido un átomo de acidez

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: ¿José María García ha dicho su última palabra?
Solo cuando el Señor lo determine. Periodistas y curas nunca se jubilan. Estoy en una vanguardia no activa pero muy atento.

Se lee más la biografía de García que la de Zapatero.
Desde la modestia, creo que la vida de García es bastante más interesante que la de Zapatero, y hablo de un mal presidente pero muy buena persona.

¿Se creía más importante que un presidente del Gobierno?
En absoluto. El comunicador –tú, yo o Perico de los Palotes– influye en la conciencia de la opinión pública pero, felizmente, no tenemos poder ejecutivo.

El cuarto poder...
El poder de los periodistas es falso. Estuve diez años llamando «Pablo Pablito Pablete» a Pablo Porta, que no podía acercarse a un colegio porque los niños se lo cantaban en el recreo. No conseguí nada, y se lo acabó cargando un ministro con un Decreto injusto y chapucero.

Se enemista con todo quisque y gana millones.
Raúl del Pozo me emocionó al decir de mí que «con veinte palabras se ha hecho multimillonario». Respondo con el ejemplo del mecánico, «no le cobro por cambiar el tornillo, sino por los años para aprender a encontrarlo». Del Pozo añadió que yo era una buena persona, eso te compensa de haber vivido.

Un periodista ha de ser mala persona.
No es necesario. Matías Prats me llamaba y me decía «tú que eres buena gente, ¿no te das cuenta de que las personas a las que llamas nombres horribles tienen hijos». Le respondí que «lo he sopesado, pero con su incompetencia obligan a sacrificarse a miles de jóvenes que no pueden practicar deporte».

Rajoy le ha dado la razón, ni ensucia ni limpia.
Me disgusta haber acertado. Era un buen amigo y comentarista de ciclismo mío. Hace más de un año que no cruzamos ni un saludo. Ha mentido a todos los españoles, no merece ser presidente del Gobierno.

Usted les canta las cuarenta en directo.
Cuando montamos el multimedia de Telefónica, despachaba cada quince días con Aznar, que traicionó más que Rajoy. El otro no merece nada, pero Aznar es un tipo repugnante, un dictador caprichoso y prepotente que pide primarias cuando designó a su sucesor con el dedazo.

Ni García podía enemistarse con todo el Real Madrid.
Si te dedicas a esto, y te habrá pasado, estás veinte años hablando bien de una persona y no te llama ni para darte las gracias. Un día le tocas el costado, y protesta.

Ocurre en todos los ámbitos.
Sí, me comentaron que Zapatero andaba enfadado conmigo porque dije en televisión que «le falta un hervor». Respondí que «en efecto, mentí, porque le faltan doce hervores». Me recriminaron que llamara «perezoso» a Rajoy. También les di la razón, debí decir que «es muy vago».

Florentino me dijo: «García creía que yo sería como los anteriores presidentes».
No ha sido como los anteriores, sino el peor presidente del Madrid. El Barça ha ganado seis de las últimas ocho Ligas, peregrinan cada año a Montserrat para que siga Florentino.

¿Florentino acabó con García?
¡Qué cojones va a acabar conmigo Florentino! Acabé yo mismo. No me fié de quienes me decían que me equivocaba en Telefónica, quise equivocarme solo. Con la ayuda de Aznar, que en el capítulo informativo fue más dictador que Franco.

Miles de niños españoles han sido concebidos mientras su padre escuchaba a José María García.
Presentamos el libro en Granada, se me acerca un tío con manos gruesas de trabajador y me suelta: «Joder, y encima te doy la mano, con la de polvos que me has quitado y esos no se recuperan».

En sus tiempos era más fácil triunfar.
Siempre es difícil, y un tío no es dueño de su persona hasta cumplidos los sesenta. Hoy me doy cuenta de mis gravísimos errores. Así, ser el primero en entrevistar a alguien es una soplapollez, lo importante es hacer la mejor entrevista. La edad te matiza, qué gran presidente sería hoy González.

Con más reconciliaciones que disputas, ¿es usted sadomaso?
Para mí, el vaso siempre está medio lleno. Que me llama José Ramón de la Morena, «oye, ¿podemos comer?» Enseguida. Prefiero conquistar amistades a recontar refriegas.

Entonces, José María García... ¿Católico, madridista y conservador?
Católico practicante aunque muy pecador. Del Madrid, pero de ningún color en el trabajo. El que tiene algo que perder está más cerca de defenderlo que de la anarquía, pero este país debemos cambiarlo los españoles, y convertir a los políticos en nuestros empleados. Somos sus jefes.

¿Le habría gustado tener un jefe como usted?
Ojalá los hubiera. El problema de los medios es la carencia de jefes que sepan de qué va esto, es insultante su torpeza infinita. Ahora mismo, el periodismo está muerto, solo han protegido a los amanuenses y han convertido las entrevistas en felaciones. Falta independencia y libertad.

José María García durmiendo en el sofá de la habitación de una clínica donde se recupera Juan José Hidalgo.
No, en la víspera de que Hidalgo fuera intervenido a vida o muerte. Como amigo me sentía obligado a acompañarle en la que podía ser su última noche.

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