Realidad aumentada

En la órbita de Pokémon

La saga que comenzó en los años 90 del pasado siglo XX ha conseguido capturar la imaginación y los paseos hasta de niños que no había nacido por aquel entonces. Pero, ¿cuál es el secreto de 'Pokémon Go' para tanto éxito, dónde reside su espectacular capacidad de seducción?

30.07.2016 | 13:18
Un jugador de «Pokémon Go».

No hay más que salir un rato a la calle y no tardaremos mucho en dar con alguno de ellos. Andan como absortos en el móvil –incluso más de lo que lo suele estar la mayoría de los mortales–, atentos a una especie de mapa, el del mundo real, y cazando criaturas que aparecen en las pantallas de sus teléfonos de cuando en cuando. Se trata de los usuarios de Pokémon Go, el nuevo videojuego para smartphones desarrollado por Nintendo y Niantic que ha revolucionado el sector hasta un punto que ha sorprendido a propios y extraños. Al menos en lo que respecta al descomunal nivel de captación que ha logrado.

Han pasado tres semanas desde el estreno y una desde el lanzamiento oficial en España de este innovador título con el que los jugadores de todas partes del mundo pueden explorar el entorno en que se encuentren para encontrar y atrapar Pokémon salvajes escondidos entre ellos. Algunos de los cuales aparecen en sus ambientes naturales, como los de tipo agua, que suelen manifestarse en lugares cercanos a lagos u océanos, por ejemplo. Todo a través de la geolocalización.

Una vez que los usuarios se hayan encontrado con un Pokémon, podrán atraparlo usando la pantalla táctil de su smartphone para lanzar una Poké Ball –esfera que los captura en su interior–. Tanto las Poké Balls como otros objetos especiales pueden encontrarse en las llamadas Poképaradas, situadas en puntos de interés, como centros de arte, puntos históricos y monumentos públicos.

A medida que los jugadores suben de nivel, adquieren la capacidad de atrapar Pokémon más poderosos, así como tener acceso a objetos más potentes. Mientras completan la Pokédex –la base de datos donde se registran los Pokémon que se han capturado–, los usuarios podrán hacer evolucionar a sus criaturas e incluso encontrar Huevos Pokémon, que eclosionarán cuando se recorra una distancia específica.

Pero la cosa no queda ahí. Los jugadores pueden unirse a uno de los tres equipos existentes –Sabiduría, Instinto o Valor– y asignar los Pokémon que vayan capturando a un Gimnasio Pokémon vacío o a uno que haya sido reclamado por un compañero de equipo. Los equipos combatirán contra los Pokémon defensores en los Gimnasios de los equipos rivales para reclamarlo para el equipo. Una de las metas es controlar tantos Gimnasios –en lugares de relevancia en una ciudad– como sea posible.

Asimismo, se puede activar la función de la cámara del móvil para tomar fotografías de los Podekémon encontrados por el mundo. De esta manera, tomando los alrededores de la vida real como fondo de las imágenes, los jugadores podrán compartir estos momentos con sus amigos. Y habrá disponibles compras en la aplicación para aquellos usuarios que deseen mejorar su experiencia con el juego. Por lo pronto es posible adquirir Pokémonedas –el dinero empleado dentro de Pokémon Go–, las cuales pueden ser intercambiadas por más poder y objetos extra.

Con todo, Pokémon Go no ha dejado de arrasar. El 8 de julio, dos días después de su lanzamiento oficial, la aplicación estaba instalada en más móviles Android que Tinder –la famosa app para ligar– en Estados Unidos, donde también ha estado a punto de superar el número de usuarios activos diarios de la red social Twitter. Además, entre las búsquedas de Google ha llegado a triunfar más que las relacionadas con el mundo del porno. Todo un hito.

¿A qué se debe este enorme éxito? Mediante la llamada realidad aumentada –visión, a través de un dispositivo, de un entorno físico cuyos elementos se combinan con otros virtuales– en la que se basa esta nueva aplicación, el jugador se siente como si estas criaturas estuvieran realmente ahí, delante de sus narices. En definitiva, para los amantes de la saga creada por Nintendo, utilizar esta aplicación supone sentirse, más que nunca, como un auténtico entrenador Pokémon.

Pero, claro, el videojuego no solo ha conseguido reenganchar a los fanáticos de la saga, sino también atrapar a muchos que no lo son tanto. Un hito que ha alcanzado gracias a que Pokémon Go presenta un sistema revolucionario y llamativo, sí, pero a la vez bastante sencillo. Lo mejor de todo es que invita a salir a la calle a recorrerla. Ha logrado que muchos se levanten del sofá y abandonen el sedentarismo para dar caza a estos monstruos de bolsillo. Algo que, a todas vistas, es positivo. Si se emplea con responsabilidad, claro, porque ya se han registrado accidentes que han sufrido algunos jugadores por prestarle excesiva atención a la aplicación y ninguna al entorno por el que se están moviendo. Un ejemplo es el de los dos chicos que cayeron por un desfiladero en California mientras intentaban hacerse con un Pokémon. No es de extrañar, por tanto, que en algunos puntos de Estados Unidos se hayan podido ver ya señaléticas que advierten de que hay que mirar por dónde se juega.

Sea como fuere, lo cierto es que Nintendo ha sido capaz de combinar a la perfección las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías –y el uso que habitualmente hacemos de ellas– con un fenómeno como el de los Pokémon, que tantas alegrías había reportado a la compañía nipona en el pasado. Y esta es, seguramente, la principal clave del éxito.

La saga nació en la década de los 90 del siglo XX. Los títulos Pokémon Rojo y Pokémon Azul hicieron despegar este universo entre millones y millones de niños y adolescentes que pasaban tardes enteras tratando de capturar a los 151 Pokémon que existían en este mundo. Basada en estos primeros juegos nació la serie, que narra la historia de Ash Ketchum, un joven entrenador Pokémon del ficticio Pueblo Paleta que comienza un viaje para alcanzar su sueño, ser un Maestro Pokémon. Para ello tiene que cazar Pokémon que habitan en el mundo para vencer a otros entrenadores, algo similar a la mecánica de los videojuegos.

Tras esto, la saga continuó expandiéndose, con más videojuegos, más temporadas de la serie e incluso películas. El número de Pokémon también continuó aumentando, llegando a la friolera cifra de 721 diferentes, todos ellos clasificados según su tipo: agua, fuego, planta, tierra, eléctrico, veneno, volador, fantasma, lucha, psíquico, roca, bicho...

No sería descabellado pensar que tal vez las mejoras que vaya introduciendo Pokémon Go próximamente tengan por objeto que cuente con más y más elementos de los que caracterizaron a los juegos originales, como los intercambios de criaturas capturadas, o incluso añadir la posibilidad de realizar combates entre dos usuarios. Manteniendo la esencia de este nuevo juego para smartphones, por supuesto.

Porque hay quien afirma que, con Pokémon Go, Nintendo lo ha cambiado todo. Que se trata de un nuevo paradigma, una nueva manera de hacer las cosas de aquí en adelante. Aseguran que esta aplicación representa un antes y un después en el sector de los videojuegos para móvil. Y lo más probable es que así sea. Aprovechar la geolocalización para desarrollar aplicaciones móviles que puedan resultar entretenidas constituye, sin lugar a dudas, un filón a tener en cuenta. No obstante, aunque es evidente que el éxito inmediato de Pokémon Go ha sido total, ¿y si dentro de unos meses ya nadie habla de este juego? Todo es posible. Y más aún en una sociedad como la actual, en la que se pasa página muy rápido.

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