Entrevista

"Provoco impotencia en los hombres, les intimido"

Hablamos con Venus O'Hara, escritora y primera probadora profesional de juguetes eróticos

30.08.2016 | 05:00
La escritora y primera probadora profesional de juguetes eróticos, Venus O´Hara.

Venus O´Hara (Manchester, "¿edad?, 69") es modelo, actriz, fetichista residente en Barcelona, autora de tres libros sobre sexo y primera probadora profesional de juguetes eróticos de España. Presenta el Ovenus, el vibrador que ha diseñado

¿El vibrador que presenta solucionaría el balconing?
Con Ovenus, habría menos balconing. El problema es que están borrachos, y así no puedes tener buenos orgasmos. El alcohol es veneno para la salud sexual.

Venus O´Hara es nombre de actriz porno.
¿Tú crees? He sufrido mucho por mis rasgos físicos: Pelirroja, piel blanca, pecosa. Por eso no digo mi verdadero nombre y me identifico con una diosa, porque yo miro al espectador. Mi apellido es el de Maureen O´Hara, también ficticio y de una actriz de familia irlandesa católica como la mía. Mis padres saben a qué me dedico, pero no hacen muchas preguntas.

¿El fetichismo es licencia para maltratar?
Es celebración de la naturalidad, más inteligente que tetas, culo, penetración. En mi vida no hay extremos. No creo en el peligro, ni balconing ni sexo sin condón. La mejor dominación es psicológica.

La última portada de Interviú que entrevisté fue Sara Montiel.
Fue casualidad, pensé que sería un pico de visibilidad. No me sentí explotada, sino empoderada, porque tengo costumbre de quitarme la ropa y soy dueña de mi imagen desnuda. Fue increíble como promoción, y gané mucho público femenino porque vemos muchas mujeres operadas y yo tengo pechos pequeños. No me gustan los globos de silicona.

Me cuesta encontrar una foto de su cara, O´Hara.
¿Hay más de mi culo? Cara y cuerpo son dos variables, todas mis fotos son sin photoshop. Muchas sex bloggers no muestran su rostro, yo lo enseño todo salvo mi flor.

¿Se necesita carné para conducir un vibrador?
No tengo carné de conducir, pero soy operadora de maquinaria. Es increíble el nivel de ignorancia de las mujeres con su propio cuerpo, algunas de cuarenta o cincuenta años no se han masturbado nunca.

¿Cuál es la variedad sexual de moda?
Todos mis amigos usan hoy Tinder para ligar. Ya no hay invitación a cenar, se ha normalizado. Antes solo lo hacían los gais. La mujer se ha incorporado al sexo por internet. Diez años atrás, me trataban de rara por estar en la Red. Ya no es solo para desesperadas, pero para mí es muy arriesgado por mi trabajo.

¿Cuánto sexo ha tenido durante el último año?
Muy poco. Tengo muchos meses de celibato, porque no hay nadie que me inspire. El buen sexo no puede ser mecánico, exige un noventa por ciento de feeling y un diez por ciento de técnica.

¿Los hombres se la toman a usted como un reto?
Sí, es horrible. Provoco impotencia en los hombres, les intimido. Es un buen filtro para separarlos. Se corrige con la gente del trabajo, a quien ya conoces. La confianza es lo más sexy, más que el misterio.

¿Es más fácil romper una relación sexual que amorosa?
Se extiende un concepto, el ghosting, la nueva manera de romper las relaciones. Consiste en no decir nada, en dejar de contestar, sin avisar ni justificarse. Lo defiendo, no hay que dar explicaciones. Cuando tienes un poco de inteligencia emocional, mejor ahorrarse el café de despedida. Hay que leer las señales.

¿Haz el amor como si fuera la guerra?
Sí, con explosivos, disparos, adrenalina, solo que en esta guerra no hay bajas, aunque el hombre queda destrozado al final.

«Deséame como si me odiaras», una frase que un varón no podría escribir.
Totalmente de acuerdo. Soy muy feminista pero, si me llamara Marte O´Hara, no ganaría dinero y sería un pervertido. La frase significa que solo hay una línea entre amor y odio, la indiferencia es lo peor.

¿Cuál ha sido su amante perfecto, y no me mire?
Son varios, sigo buscando. Cuando pienso en mi novio de hace unos años, no es lo que quiero ahora. Me gustaría explorar el sexo tántrico porque no tiene nada que ver con el atlético, es como estar con mujeres. En cambio, el hombre es game over tras el orgasmo.

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