agencias. Córdoba
La presunta violación múltiple de una niña en Baena (Córdoba) ha reavivado el debate acerca de la Ley del Menor y la aplicación de penas para los adolescentes después de que la madre de la víctima, de 13 años, exigiera más contundencia en el castigo a los agresores.
La familia pidió expresamente a la administración que cambiase la legislación "si fuera necesario", una posibilidad de la que no se muestra partidaria la Junta de Andalucía, según manifestó ayer la delegada de Justicia de la en Córdoba, Mercedes Mayo. La representante autonómica dijo que no está a favor de "rebajar la edad penal" para los menores ante hechos "excepcionales" y consideró necesario establecer "otros mecanismos de intervención" sobre los menores de 14 años independientes a la vía penal.
En este sentido, abogó por actuar desde la prevención que aportan los servicios sociales y el sistema educativo y criticó la actuación de "ciertos medios de comunicación" que, en su opinión, "no favorecen" la formación en valores de los jóvenes.
Por su parte, el presidente de la Audiencia Provincial de Córdoba, Eduardo Baena, apostó por dar prioridad a las políticas "preventivas" en lugar de las "represivas" y agregó que un cambio en la ley del Menor implica "muchas facetas", por lo que reiteró la necesidad de hacer una reflexión "seria y sosegada".
Mientras, el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, consideró "normal" que la sociedad plantee la reforma de la Ley del Menor tras conocerse casos como de Baena, "que le remueve la conciencia a cualquier persona con un mínimo de sensibilidad".
No obstante, precisó que, a su juicio, no se trata de un problema policial, "pues ya están detenidos y puestos a disposición judicial y se le aplicarán las leyes", sino social. "Es necesario adoptar medidas que eviten que, dentro de lo humanamente, hagan posible que hechos como estos no ocurran", concluyó.
A todas estas voces se sumó la del director del Centro Psicopedagógico Área44, Juan José Millán, que defendió ayer la educación sexual y los castigos proporcionados y ejemplarizantes como vías para evitar sucesos como éste. En este sentido, apuntó que el castigo tiene que ser proporcional al daño cometido, no sólo por los infractores, porque se trata de algo que "hay que enseñar, que tiene que se parte de la educación de los niños, que deben conocer las consecuencias de sus actos", remachó.