efe. Madrid
Mustapha A., el joven marroquí que recibió un disparo el pasado sábado al defender a una camarera, se encuentra "muy mal" físicamente pero no se arrepiente de haber ayudado a una mujer que estaba en peligro, y considera que eso lo hace "cualquier persona".
El joven hizo estas declaraciones a Efe-Televisión desde su cama del hospital La Paz, donde permanece ingresado desde el sábado con la bala alojada en el cuerpo, ya que según relató no sabe si los médicos la podrán sacar ni si le tendrán que extirpar el riñón.
Mustapha, visiblemente pálido y cansado, explicó que el sábado fue al after-hours Garabatos, en la calle José Picón de Madrid, porque era el cumpleaños de una amiga, "ya que de lo contrario estaría en casa" a esa hora.
Al entrar se dirigió a la barra para pedir una copa y vio "a un hombre todo borracho que insultaba a la camarera, le quería pegar, quería pegar a todo el mundo", ya que estaba "muy agresivo", por lo que él le dijo que dejara a la mujer en paz.
Precisó que el hombre chillaba y "agarró a la camarera, le quería pegar con la cabeza", por lo que él intervino. "Él me miró a la cara, me dijo ´pasa de mí´ y de repente noté que me ponía una cosa en el costado y, sin mediar palabra, me disparó", relató Mustapha, que reaccionó cogiendo la mano en la que tenía la pistola agresor para evitar que volviese a darle, ya que seguía efectuando disparos, hasta que logró que la soltase. Precisó que junto a él había otra persona, pero "al ver la pistola todos salieron corriendo".
El joven explicó que aún tiene la bala en el cuerpo y que hay que esperar al resultado de un escáner para saber si se la sacarán "o estará ahí toda la vida", y matizó que no sabe "si tendrán que sacar también el riñón".
Mustapha asegura que se siente "muy mal" físicamente, con dolores, pero no se arrepiente de haber defendido a una mujer, algo que en su opinión "cualquier persona hace".
"Yo tengo hermanas y tengo que hacerlo", dijo, y añadió que sólo trató de defender a una mujer mayor. Confió en que se castigue al agresor, "y que no salga" de la cárcel. "Me quería quitar la vida, si no le retiro la mano hubiera vaciado todo el cargador en mí", añadió.
Preguntado sobre cómo se sintió cuando se publicó que él era el que había insultado a la camarera, como se aseguró el sábado, Mustapha dijo que no sabe por qué se dijo eso, aunque se alegra de que se haya aclarado.
El joven marroquí lleva 15 años en España, está divorciado y tiene dos hijos. El hombre que le disparó, Fernando C. P., español de 52 años, fue detenido por la policía acusado de tentativa de homicidio.
El arrestado tiene antecedentes policiales por tráfico y tenencia de drogas, robo con violencia e intimidación, robo con fuerza y por reclamaciones pendientes.
La Jefatura Superior de Policía informó ese día de que, según las primeras investigaciones, Mustapha increpó a una camarera del local, por lo que Fernando le recriminó y finalmente le disparó.
Pero la investigación posterior, basada en las declaraciones de los testigos de los hechos, incluida la camarera supuestamente increpada, ha revelado que Fernando fue el que insultó a la camarera y Mustapha el que le recriminó su actitud, a lo que el primero reaccionó disparándole, según precisó ayer la Jefatura.