la opinión. Lisboa / Funchal.
Las autoridades de Madeira hicieron ayer varias evacuaciones por el riesgo de derrumbes tras las inundaciones del sábado, en las que murieron al menos 48 personas, mientras el Gobierno declaraba tres días de luto nacional.
La secretaria de Turismo y Transportes de la Administración regional del archipiélago portugués, Conceicao Estudante, confirmó que no han aparecido nuevos cadáveres y que hay 18 personas hospitalizadas y 250 desalojadas de sus viviendas. Horas más tarde, otras fuentes oficiales comunicaron el hallazgo de otros seis cadáveres y elevaron el número de desaparecidos a 32.
El Gobierno de Madeira, anunció, no tiene intención de declarar el "estado de calamidad" por la tragedia, aunque el Gobierno central piensa solicitar a la Unión Europea (UE) ayuda económica para las víctimas.
Estudante señaló que sólo 24 de los cuerpos han sido identificados, entre ellos el de una ciudadana británica, y pidió a quienes sepan de personas desaparecidas que acudan a la morgue provisional instalada en el aeropuerto. La secretaria regional recomendó además a la población no beber agua de los grifos sin hervir, porque no es potable tras las riadas que arrasaron Funchal, y reconoció que los servicios de ese suministro y de electricidad todavía no se han restaurado en toda la isla.
Mientras los equipos de rescate buscan aún posibles víctimas bajo el barro y en los estacionamientos inundados por las riadas, los bomberos tuvieron que evacuar a una treintena de personas en Ribeira Brava y a varias familias de Santa Cruz, cerca de Funchal, por el riesgo de derrumbe de los terrenos y el peligroso estado de algunas casas que quedaron suspendidas al borde de precipicios. Por otro lado, las autoridades trabajan ya para la recuperación "inmediata" del archipiélago, una de las zonas turísticas más reconocidas de Portugal.
En un comunicado, la oficina de turismo de Madeira, denominada como Madeira Promotion Bureau, trasladó ayer su pésame y apoyo a los familiares de las víctimas del terrible temporal de lluvias que azotó el archipiélago el pasado fin de semana y que se ha saldado hasta el momento con 42 muertos.
El presidente portugués, Anibal Cavaco Silva, viajará hoy a Madeira para expresar su "solidaridad" a la población.
Por otra parte, las labores de reconstrucción y limpieza llevadas a cabo desde el domingo han permitido el restablecimiento de los servicios de agua y luz en casi todas las zonas afectadas, además de la recuperación de las comunicaciones y del aeropuerto internacional, que funcionan con normalidad.
La línea de ferry que une Madeira y Porto Santo ha restablecido su servicio y en cuanto a la comunicación por carretera, toda la red de la isla se encuentra en funcionamiento a excepción del tramo norte.