la opinión. Tarragona.
LaPolicía Nacional ha detenido en Constantí (Tarragona) a tres personas acusadas de participar en el secuestro de un niño británico en Pakistán, hechos por los que otros dos individuos han sido arrestados en París, donde se había acordado que se efectuaría el pago del rescate.
Según informó la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil, el niño, de cinco años y origen paquistaní, había sido raptado en Jhelum (Pakistán), adonde había viajado desde el Reino Unido, país en el que reside su familia, y sus captores exigían 110.000 libras –algo más de 180.000 euros– por su liberación.
Dos de los arrestados en España, un hombre y una mujer, se desplazaron hasta París para recoger el dinero, mientras que el tercer arrestado les ayudó a su llegada a territorio español. Otras dos personas que colaboraron con ellos han sido igualmente detenidas en la capital francesa, mientras que las investigaciones continúan en Pakistán.
La Policía Nacional inició las investigaciones a raíz de que Interpol le comunicara el secuestro del menor y se comprobara que las primeras llamadas telefónicas pidiendo rescate habían sido realizadas desde España y, más concretamente, desde una localidad tarraconense próxima a Salou.
También se contactó con la Embajada de España en Pakistán, desde donde un funcionario se desplazó al lugar donde estaba la familia del niño, y con la policía británica, ya que el primer lugar establecido para la entrega del dinero fue un establecimiento comercial de la ciudad inglesa de Manchester. El individuo que en un inicio contactó con la familia en nombre de los secuestradores hablaba en idioma urdu –uno de los que se emplea en Pakistán– y dio un plazo de tres días para hacer efectivo el rescate.
Luego se produjeron más llamadas, hasta un total de quince, de las que dos las hizo una mujer y cuatro desde la provincia de Barcelona, y finalmente el lugar elegido para la entrega del dinero fue París, por lo que también se dio aviso a las Fuerzas de Seguridad francesas.
El padre del niño, que ya había viajado a Manchester, se trasladó entonces a París, donde la policía comprobó cómo dos personas –un hombre y una mujer– recogían el dinero y lo distribuían en una pequeña bolsa y en una maleta tipo trolley. Como seguía sin tenerse noticia del paradero del menor, la pareja fue sometida a vigilancia y seguida hasta la frontera española, donde la Policía Nacional se hizo cargo del asunto. Tras circular por varias calles de Barcelona, los secuestradores se dirigieron a Constantí y estacionaron el vehículo, de cuyo maletero sacaron varios paquetes y la maleta con el dinero con la ayuda de una tercera persona, un hombre de rasgos orientales.