efe. Madrid.
Santiago, de 73 años y residente en el municipio madrileño de Morata de Tajuña, supuestamente mató de un tiro a su esposa, Francisca, de 85 años, y después se disparó con el mismo arma, falleciendo al día siguiente en un hospital de la capital.
Los hechos ocurrieron el 2 de marzo pasado y la Guardia Civil no tenía constancia de denuncias de malos tratos previos en la pareja.
Al parecer, el matrimonio decidió terminar con su vida mediante un "pacto suicida". Antes de hacerlo dejaron dos cartas en las que explicaban su decisión. Algunos vecinos apuntaron como hipótesis del crimen a que la mujer podría padecer una enfermedad terminal. Un suceso similar ocurrió el 19 de septiembre en Aluche, cuando un anciano ex militar de 89 años mató a su mujer, de 90. Al parecer, la anciana era inválida y tenía varios problemas de salud y el hombre había conocido hacía varios días que tenía otra grave enfermedad, según informaron en su día fuentes de la investigación.
El último suceso se produjo en el domicilio conyugal, en la calle Callejón del Molino, situada en el centro de Morata, a 38 kilómetros al sureste de la ciudad de Madrid. El instituto armado y el servicio de Emergencias 112 no informaron en su momento del suceso por considerar que se trata de un "suicidio pactado". Algunos vecinos oyeron dos disparos aquel día. A la espera de los resultados del análisis por los criminalistas del instituto armado, la pistola parece ser muy antigua, semiautomática y del calibre 22.