Enfrentamiento

Un bautizo acaba en batalla campal entre familiares por un improperio a una mujer

Una decena de personas se enzarzan en una riña y causan destrozos en un bar durante una celebración

05.12.2017 | 10:52
Agentes de la Policía Local en las afueras del local donde ocurrió la pelea.

El bautizo acabó como el rosario de la aurora. Una decena de personas se enfrentaron ayer de madrugada, durante una celebración familiar en un bar de Palma. Volaron sillas, se lanzaron puñetazos y causaron importantes destrozos en el establecimiento.

La trifulca fue tal que movilizó a una quincena de agentes de la Policía Local de Palma. Aunque algunos de los contendientes presentaban cortes y contusiones, ninguno quiso recibir asistencia. Al final no hubo detenidos, pero sí una denuncia de los responsables del establecimiento por los daños. Y la fiesta se terminó.

Unas 40 personas se habían reunido para celebrar el bautismo de un niño. Tras la ceremonia religiosa, acudieron a un restaurante del centro comercial Porto Pi para cenar. La noche fue larga. A las cuatro de la madrugada, tras muchas copas, la fiesta degeneró. Parece ser que un hombre lanzó un improperio a una mujer, el marido de esta se lo recriminó y la cosa acabó en batalla campal.

Gran despliegue policial

Los primeros avisos que llegaron a la Policía Local de Palma hablaban de una pelea multitudinaria con decenas de implicados, por lo que se movilizaron numerosas patrullas. Hasta quince agentes corrieron al establecimiento. Lo que encontraron parecía cualquier cosa menos una celebración.

A las puertas del local, dos hombres se enfrentaban a golpes. Los policías consiguieron separarlos, pero descubrieron que dentro del bar había otras personas enfrentándose. Volaban sillas y vasos.

El gran despliegue de agentes consiguió separar a los contendientes y calmar los ánimos. La riña se saldó con varios heridos, que presentaban golpes y cortes. Los policías les ofrecieron asistencia sanitaria, pero todos la rechazaron. Tampoco quisieron denunciarse mutuamente.

Los agentes, que elaboraron un parte judicial sobre lo ocurrido, se entrevistaron con la mujer que había alquilado el establecimiento para la celebración. Querían aclarar los motivos del enfrentamiento. La única respuesta que obtuvieron es que todos habían consumido mucho alcohol, ya que llevaban más de siete horas en el establecimiento.

Quien sí quiso denunciar los hechos fue el responsable del negocio, que sufrió los daños colaterales de la multitudinaria pelea. Además del mobiliario dañado, durante la riña se rompió una gran televisión de plasma. La Policía Local reflejó los destrozos causados en el establecimiento para que el perjudicado pueda reclamarlos.

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