EFE
Este es el título del filme, dirigido en 2000 por la polaca Agnieszka Holland, con un reparto que se completa con Anne Heche, Armil Mueller-Stahl, Michael Rispolo y Barbara Sukowa.
Frank Shore, el asesino de los milagros, es llamado urgentemente por su obispo ya que una estatua de mármol de un convento de Chicago está llorando sangre.
El párroco local pide considerar la santidad para Helen O'Regan, una devota mujer católica que vivió en el convento hasta su muerte y a quien la comunidad relaciona con las mencionadas lágrimas.