RAFAEL M. GUERRA. MÁLAGA
Cuando Fran González se levantó ayer por la mañana, muy temprano, para ir como cada día a su ´cole´, El Atabal, donde cursa quinto de Primaria, no sabía que el destino le tenía guardada una sorpresa muy especial, un regalo impagable, por la noche, cuando fuera junto a su compañero de pupitre y el padre de éste, Javier, a presenciar el Unicaja-Barcelona.
Hay sueños que se hacen realidad y Fran lo vivió en primera persona. Llegó pronto al pabellón y se inscribió en el sorteo creado por el club para la ocasión, en el que se le daba la opción a un aficionado de participar en la presentación del equipo.
Su nombre retumbó en todo el pabellón cuando a las 20.15 el animador del Carpena lo anunció: Francisco González. Él se presentó raudo y veloz. De inmediato, José Carlos Gaspar, el responsable de márketing cajista, le agasajó con una camiseta del equipo. Llevaba serigrafiado a la espalda el lema ´Afición, nº 1´.
"Me hace mucha ilusión saludarlos. Ésta es la quinta vez que vengo al básket y estoy muy feliz", acertó a decir el zagal. Tras el acto de presentación del Barça, el Carpena apagó sus luces, el parqué escupió fuego y Fran vivió lo que jamás había imaginado. "Ahora, vamos a ganar por paliza", deseaba el malagueño.
Fue el primer gran acto organizado por el club con motivo del encuentro decisivo ante el rival ´culé´. Uno de muchos, porque el Carpena fue ayer una gran fiesta, una especie de zoco lúdico.
El club consiguió el primer objetivo que se trazó, que el Carpena estuviera a reventar y que fuera una olla a presión desde el salto inicial. Habitualmente, los encuentros europeos habían comenzado con un ambiente muy frío y poquísima gente en la grada. Esta vez la afición tomó nota del llamamiento efectuado por el Unicaja y fue muy puntual.
A las 20.00 horas a penas quedaban 50 localidades por despacharse. A la hora del choque se colgó, por primera vez esta temporada en la Euroliga, se agotó casi todo el papel. Algunos aficionados rezagados dejaron a última hora en el club sus localidades para que las ocupasen otros. "Ese mínimo número fue el que se quedó sin vender", explicó José Carlos Gaspar.
El segundo momento álgido de la noche llegó con el concurso del millón de euros, patrocinado por la web de apuestas Sportingbet. Frente a frente, Javier Morales y Juan José García. Aunque el segundo, dueño de un vivero en Alhaurín de la Torre, aunque natal de Cártama, lanzó los tiros libres con una técnica más depurada, el triunfo se lo llevó Morales. Es más, luego, en la segunda fase del concurso, se embolsó 1.200 euros al anotar tres lanzamientos desde la personal. Ahora, y dependiendo de lo que ocurra en otros concursos en diversas pistas de clubes de Euroliga, podría ir a Madrid, a la ´Final Four´, a ganar un millón de euros si convierte un lanzamiento desde medio campo.
Al descanso hubo nuevos concursos, nuevas aventuras. En la grada, mezcla de desmotivación en algunos tramos y éxtasis tras el triple de Castle antes del cuarto final (48-47). Y al final... un triunfo insípido. Un punto arriba, sí, pero el ´average´ perdido.