emilio fernández. Málaga
Fiesta en Rincón de la Victoria. El Clínicas Rincón, equipo ´fabricado´ el pasado verano para intentar no descender a la LEB Plata, en su temporada de estreno en la segunda categoría del básket nacional, juega esta noche en el pabellón de Torre de Benagalbón (21 horas) el segundo partido de la eliminatoria previa a la Final a Cuatro de Fuenlabrada.
El Tenerife Rural, un ex de la ACB, con una plantilla cargada de jugadores de ´caché´, será el rival de los de Paco Aurioles en su objetivo de alargar el cruce hasta un tercer partido de desempate, en tierras canarias.
Los tinerfeños llegan al ´Rincón Arena´ con un 1-0 en la serie –83-77 a su favor en el primer partido– y con la posibilidad de mandar de vacaciones a los de casa, que seguro volverán a dejarse la ´vida´ en cada balón intentando sumar una victoria que sería histórica, la primera del Clínicas en una fase de ascenso a la Liga ACB.
Por ganas, desde luego, no va a quedar. El rival es un equipo con claras aspiraciones de ascenso a la ACB. Para este encuentro es baja el pívot estadounidense Lamont Hamilton por una fractura en su mano derecha. Un serio contratiempo para el equipo entrenado por Rafael Sanz. Aunque sí podrá contar con jugadores del nivel de Antelo, Boccia, el malagueño Francis Sánchez o Pat Carroll.
Aunque el jugador clave para el Tenerife será, con total seguridad, el escolta-alero Julio González. Sólo los más aficionados lo recordarán, pero es uno de los júniors de oro. Sí, de los que compartió aquel maravilloso Mundial de Lisboa con Pau Gasol, Raúl López, Juan Carlos Navarro, Carlos Cabezas, Berni Rodríguez o Germán Gabriel.
Julito jugó muy poco en aquella selección de Sainz de Aja, pero tiene la misma medalla de oro en su casa que Pau y los demás. González está sobrado para jugar en ACB, pero como Ricardo Guillén u otros jugadores similares, prefiere ser cabeza de león en LEB que cola de ratón en ACB. La defensa de los jugadores exteriores del Clínicas sobre él será hoy una de las claves para que el pabellón viva una fiesta con final feliz. En caso de derrota, eso sí, la fiesta debería existir igual. La temporada ha sido entre notable y sobresaliente. Un lujazo para Málaga y el Rincón.