isabel López. Málaga
Un mes y medio después están de vuelta en casa y con un éxito más. Ha sido todo una aventura para estas montañeras, que han vivido situaciones extremas en su expedición para coronar el Manaslu, situado en la cordillera del Himalaya. Quédense con estos nombres: Inma Garrido, jefa de la expedición, Tamara Romero y Lina Quesada. Ellas son las protagonistas, las montañeras de la expedición ´Andalucía Mujer´ que llegaron ayer a Málaga tras coronar el Manaslu, pico de 8.163 metros de altura.
El día 19 de mayo fue la fecha clave. Ese día alcanzaron la cima, el séptimo ocho mil de estas intrépidas deportistas que han pasado a la historia por ser las primeras mujeres en conseguirlo.
Inma Garrido, jefa de la expedición, Tamara Romero y Lina Quesada, además del director técnico de la Federación Andaluza de Montañismo, Lolo González, y el médico Miguel López, fueron recibidos en la mañana de ayer en el aeropuerto de la ciudad por el delegado de la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte, Antonio Souvirón.
También acudieron sus compañeros, Ana María Gómez, que culminó con éxito la primera parte de la expedición, con la cumbre en el Baruntse el otoño pasado, y que se retiró del ascenso al Manaslu por lesión.
El Manaslu, la octava elevación mundial, se convirtió para el equipo femenino en el séptimo ocho mil, y Tamara Romero e Inma Garrido fueron las primeras féminas en conseguirlo, ya que Lina Quesada aguardó en el último campo de altura la ida y venida de la cima de sus compañeras.
Las escaladoras llegaron al campamento base el 12 de abril e instalaron los tres primeros campos de altura en apenas un par de jornadas.
Tras muchos días de inactividad por las intensas nevadas y un intento frustrado por la nieve, la niebla y el viento, la malagueña Ana María Gómez tuvo que ser evacuada por una lesión en el ojo izquierdo, y el 19 de mayo Romero y Garrido alcanzaron la cima del Manaslu de 8.163 metros.
Garrido habló ayer de la expedición y de su particular aventura. La jefa de la expedición reconoce que ha merecido la pena, que lograrlo ha sido una satisfacción, aunque también admite la dureza, sobre todo de algo que les pasó con un alpinista italiano al que rescataron pero que falleció: "Ha sido bastante duro por muchos motivos, desde la climatología hasta las eventualidades, como socorrer a un alpinista italiano. La gente tiene poca cabeza y este hombre no sobrevivió al tener problemas de corazón. Fue un golpe muy duro, demasiado impactante".