josé criado. Málaga
El balonmano malagueño sigue conmocionado tras el descenso en los despachos del Club Balonmano Aldemar Málaga. Un duro golpe para las fuerzas vivas del deporte malagueño que tampoco tiene visos de solucionarse a corto plazo.
Y no lo tiene porque según el presidente del equipo de los Maristas, el apoyo institucional es mínimo. "Si seguimos en esta línea tendremos deporte de elite, pero no una sociedad deportiva. ¿Qué pasará cuando se acabe el dinero?", argumentó el dirigente el pasado lunes cuando anunció que su club descendía por falta de poder económico pese a habérselo ganado con el sudor de sus jugadores.
Porque el futuro del Hexa Aldemar es toda una incógnita. Su descenso a Primera División Nacional tampoco le asegura seguir con vida. El esfuerzo económico debe ser titánico, pero nada asegura mantener el equipo a flote. "Que hayamos hecho el cambio de División de Honor B a Primera División Nacional no nos asegura nada. Ahora tenemos que buscar financiación para segur vivos. El cambio con el Córdoba BM fue a la desesperada. Seguiremos luchando".
Rafael Martínez, indignado, reclama un mayor apoyo institucional. "Sin el apoyo de las instituciones no puedes hacer nada a nivel nacional. Este equipo llevaba el nombre de Málaga por toda España. Es la segunda categoría del balonmano español. En la plantilla hay trabajadores, pero que entrenan cuatro días por semana y muchos fines de semana salían de su casa un viernes y no llegaban hasta el domingo. Hemos jugado este curso por amor al balonmano", argumenta.
El presupuesto esta temporada que se avecina es incluso menor que el curso pasado. La crisis económica también ha influido, pero según Rafael, el desagravio comparativo con el resto de deportes de la ciudad es muy grande. "Con las instituciones en tu espalda, todo cambia. Pero al Málaga, por ejemplo, cuando estaba mal, lo ayudaron. Nosotros estamos mal y no nos han ayudado. Nadie se ha puesto en contacto con nosotros del Ayuntamiento estos días. Incluso tengo una grabación del alcalde en un programa ofreciendo su apoyo, pero por detrás el concejal me decía lo contrario. Me están tomando el pelo", argumenta el presidente del Maristas que, pese a todo, asegura sentirme muy orgullo de su equipo.