Efe. Londres
La tenista estadounidense Serena Williams sumó ayer su tercer Wimbledon a su palmarés –undécimo ´Grand Slam´ en su carrera – tras vencer (7-6 y 6-2) en la final a su hermana Venus. Con esto venga su derrota de la temporada pasada en el mismo escenario. Desde el principio, las Williams desarrollaron una final muy física en la cual se intuía que antes o después una de las dos iba a derrumbarse físicamente.
Finalmente fue la más veterana la que cayó. A priori era la favorita, pero Venus no supo aprovechar sus opciones y dejó escapar el primer set para más tarde poner en bandeja la segunda manga a una Serena muy precisa durante todo el encuentro.
Con el primer set en el bolsillo, la menor de las Williams aumentó el ritmo físico del encuentro e hizo correr a Venus. Ésta nunca volvió a ser la misma desde que falló las dos bolas de ´break´ decisivas del octavo juego de la primera manga.
La confianza de Serena fue creciendo hasta lograr lo que parecía imposible , su victoria, que llegó al encadenar cuatro juegos ganados de forma consecutiva para terminar el partido con 6-2.
Serena comentó al final del partido: "Me siento bendecida, pero siento que no soy yo la que tendría que estar agarrando este trofeo, que tendría que ser Venus la que estuviera aquí sosteniendo la corona".
Hoy se disputará en el All England Club británico la final masculina entre el gran favorito, el suizo Roger Federer, y el estadounidense Andy Roddick.