m. gámez. Málaga
No es difícil la integración para un futbolista que habla seis idiomas, máxime si desborda simpatía por los cuatro costados. Se trata de uno de los últimos fichajes malaguistas, el internacional portugués Arnaldo Edi Lopes da Silva, ´Edinho´.
Edinho (Aveiro, Portugal, 07/07/1982) tiene dos proyectos para 2010, pero asegura que son incompatibles, ya que sólo podrá realizar uno de ellos: disputar el Campeonato del Mundo de Sudáfrica o contraer matrimonio con su pareja, con la que convive y que le dio hace tan sólo 16 meses un precioso niño llamado Rodrigo.
"Me casaré el próximo año si no voy al Mundial. Tendré posibilidades de jugarlo si hago una buena temporada con el Málaga". señala el único traspaso de la ´era Sanz´ –junto a Weligton–, que ha costado un millón de euros y que se daría por satisfecho con marcar tres goles por cada idioma que habla: portugués, inglés, griego, francés, italiano y español.
Aunque habla de boda, su máxima ilusión es jugar el Mundial, una de las principales aspiraciones de todo futbolista y, en su caso, porque se disputa en África, el continente donde triunfó como jugador su padre, el ex internacional guineano Arnaldo Silva, que tiene una escuela de jugadores en Setúbal (Portugal).
Su afán de superación le ha permitido salir de situaciones muy complicadas, como la rotura del menisco izquierdo, el objetivo de dejar de ser ´el hijo de´ Arnaldo Silva –su mayor crítico–, y el último de ellos los obstáculos que puso el AEK de Atenas en traspasarlo al Málaga CF. "No he conocido a ningún jugador que haya demostrado más interés por jugar en el Málaga", expresó días atrás Fernando Sanz, que al igual que Edinho dejó el Real Madrid para dejar de ser ´el hijo de´ y demostrar que podía triunfar lejos de su padre, Lorenzo Sanz.
Quizás por eso Edinho es muy agradecido con la gente sencilla y humilde, con la que le ayuda en adaptarse al equipo y a la ciudad. "Todos me apoyan, pero Weligton es el que más, el más cercano a mí. Esto es como una gran familia", expresa ilusionado.
Aficionado a la play station y al tenis, este ´nueve´ disfruta al llegar a casa y jugar con su pequeño Rodrigo, que en el futuro podría llamarse ´Driguinho´. Y es que a él le llamaron Edinho porque la terminación ´inho´ era sinónimo de éxito en el fútbol, aunque no suceda con sus ídolos –el inolvidable George Weah, Ronaldo, Eto´o y Drogba.