miguel gámez. Málaga
El Málaga se vio desbordado ayer en tres minutos, del 16´ al 19´, por la mayor pegada de un Everton mucho más rodado que el conjunto blanquiazul, y en el que marcaron las diferencias Fellaini, belga de origen marroquí, y el francés Saha. De hecho, el equipo de Liverpool está tan en forma que se estrena en Liga el próximo sábado, en el Goodison Park, ante el Arsenal.
No obstante, el bloque blanquiazul rayó a un excelente nivel, puso en aprietos al histórico equipo de la Premier League –fundado en 1878, con lo que es el que más partidos suma– y sólo la falta de acierto arriba evitó que sacara un empate o una victoria.
Juan Ramón Muñiz apostó de inicio por un once inicial con sólo dos titulares de la pasada campaña, Weligton y Baha, y con algunos canteranos, casos del central Omar, llegado de la cantera del Sporting, y del churrianero Edu Ramos, de sólo 17 años, que actuó de mediapunta y no de mediocentro, su posición habitual, en un 4-1-4-1.
Como es lógico, los objetivos de uno y otro equipo eran bien distintos. El Everton demostró que tiene potencial arriba, pero que puede pasar apuros atrás. Quería dar buena imagen ante su afición. Al Málaga le interesaba administrar el tiempo de participación de cada jugador. Y es que sólo el portero Munúa jugó los 90 minutos –Arnau y él se alternarán en los 6 choques que hay hasta el inicio liguero, incluyendo el de anoche–.
El golazo de José Juan Luque, de libre directo provocado por Forestieri al inicio de la segunda mitad, no impidió la derrota. Sin embargo, el conjunto de Martiricos, que ayer vistió de naranja –equipación que no estará a la venta en las tiendas– mostró tintes positivos. Uno de ellos que el club quizá deba cuestionarse la opción de dar salida a José Juan Luque, cuya categoría a balón parado está exenta de toda ´Duda´ –si no se ha forzado su adiós es porque se espera al portugués, aunque la calidad nunca está de más en una plantilla–. El de Bormujos limpió las telarañas de la meta de Howard, pero además buscó el gol con ahínco desde el arranque del choque –en tres ocasiones más– con verticalidad, ambición y convicción. Lástima que no defienda mejor.
Otro apunte positivo fue Benachour. El francés, internacional por Túnez, sabe posicionarse bien, robar balones, darlos con criterio, buscar huecos en la zaga rival e incluso irse al ataque con velocidad. Ayer completó un buen encuentro durante los 70 minutos que estuvo sobre la alfombra del estadio del Everton.
Tanto el lateral paleño Manolo como los centrales, Omar y Weligton, lo pasaron mal. Pero hay que tener en cuenta la calidad de Saha –marcó el 1-0–, Fellaini –siempre peligroso– y Piennaar –dio el segundo a Osman–.
El Málaga de ayer, con sensibles bajas –sobre todo, Apoño y Albert Luque, además de que muchos de los jugadores están faltos de ritmo– demostró que poco a poco puede ser el que se espera para la Liga.
Malaguistas en las gradas. Si la afición malaguista se quedó fría en la primera mitad, con especial mención a los miembros de la Federación de Peñas que apoyaron al equipo en las gradas, se llenó de ánimos en la segunda, con el golazo de José Juan Luque y una mejor cara del bloque en sí. Con Stepanov y Juanito –jugó de central por la ausencia de Hélder– ya no hubo tantas fisuras; Baha halló más apoyos con Forestieri, que sólo pudo ser frenado a través de faltas que llevaron peligro.
Edinho aún necesita tiempo para dar su mejor versión, por lo que jugó tan sólo un cuarto de hora, mientras que Baha peleó, pero de todos es sabido que rinde más cuando tiene a un delantero junto a él, lo que no ocurrió en el primer periodo.
El Everton llegó cinco veces arriba en la primera mitad, e hizo dos goles, y casi sentencia en la segunda por medio de Fellaini, que tiró al poste. Ésa fue la diferencia. El Málaga recortó distancias a balón parado y tras el gol del sevillano remató de lejos a través de Forestieri, Baha y Jordi Pablo, que piensa y actúa rápido. Tanto Edu Ramos en el primer tiempo –buen pase a J.J. Luque– como Manu y David González en el segundo –el primero defiende bien y también sube la banda, y el segundo despejó un tiro con marchamo de gol de Gosling– demostraron desparpajo para jugar en la elite. Sólo falta engrasar un poco más la maquinaria con el ritmo de los cinco partidos que restan antes del campeonato: Levante, Marbella, Almería, Las Palmas y Cádiz. Y entonces llegará el ´bendito´ problema para Muñiz: hacer descartes ante tanta calidad.