miguel gámez. Málaga
El Málaga CF ha firmado más jugadores que cualquier otro equipo de Primera División, nada menos que trece –de momento–, para afrontar la temporada 2009/10.
Será el cuarto proyecto de la ´era Fernando Sanz´ desde que el ex defensa central tomó las riendas de la presidencia y su segundo consecutivo con el equipo en la máxima categoría.
Para este nuevo curso liguero, Sanz ha apostado para el banquillo por el entrenador que consiguió el objetivo de subir al conjunto blanquiazul a Primera hace tan sólo dos campañas: Juan Ramón Muñiz.
La plantilla parece más compensada que en la pasada Liga. Sólo la gravísima lesión sufrida por uno de los fichajes, el joven Jordi Pablo –21 años– ha llevado a una de las posiciones, la de extremo derecho, a quedarse algo coja al contar sólo con Valdo, si bien Duda también puede rendir a satisfacción en ese puesto.
Precisamente el portugués es la guinda a un pastel muy completo, que también cuenta con el retorno del delantero Albert Luque. Ambos están llamados a ser los abanderados, sobre el terreno de juego, de un bloque con garantías de éxito.
Al margen de Duda y Luque, permanecen de la pasada edición liguera Arnau, Jesús Gámez, Manolo, Hélder, Weligton, Cuadrado, Apoño, Fernando, José Juan Luque y Baha. De mediocampo hacia arriba sólo siguen cuatro futbolistas, dos de ellos declarados transferibles a comienzos de la pretemporada –Fernando y José Juan Luque–, que se han ganado a pulso una oportunidad.
Bloque bien armado. La dirección deportiva, con Ricardo Rodríguez y Sandro Sierra, ha armado el equipo con jugadores en todas las líneas: el portero Munúa, los defensas Stepanov y Mtiliga, los centrocampistas Valdo, Jordi Pablo, Xavi Torres, Juanito, Benachour y Duda, así como los delanteros Forestieri, Albert Luque, Edinho y Obinna. A ellos hay que sumar los canteranos Manu –lateral izquierdo– y Edu Ramos –mediocentro–.
Fueron baja el portero Goitia, el defensa Rossato, los centrocampistas Cheli, Pablo Barros, Miguel Ángel –cedido al Nástic–, Lolo, Eliseu, Nacho y Calleja, y los delanteros Adrián, Salva y Adriano.
Sin embargo, para una gran mayoría de los aficionados los mejores ´refuerzos´ no están entre los trece fichajes citados, sino que son Jesús Gámez y Apoño, al haberse quedado en el cuadro albiazul después de que el club desestimara importantes ofertas por ambos futbolistas.
De esta manera, el Málaga 09/10 será más malagueño que en el pasado campeonato al contar en sus filas con siete futbolistas nacidos en la tierra: Manolo, Jesús Gámez, Juanito, Manu, Edu Ramos, Apoño y Fernando. Todos ellos se formaron en las categorías inferiores del club de Martiricos. Si Muñiz contó hace dos años con sólo tres canteranos –Goitia, Jesús Gámez y Silva–, en esta ocasión tendrá a siete.
El octavo puesto cosechado por la plantilla de la pasada temporada, entrenada por Antonio Tapia, ha puesto el listón muy alto. Muñiz, que ´parió´ a gran parte de esta plantilla, lo sabe bien. Hay calidad para igualar la extraordinaria actuación del pasado curso, cuando el equipo malagueño se quedó en puertas de disputar la Copa de la UEFA. No en vano, hay nueve internacionales: Munúa (Uruguay), Stepanov (Serbia), Mtiliga (Dinamarca), Benachour (Túnez), Duda y Edinho (Portugal), Albert Luque (España), Obinna (Nigeria) y Baha (Marruecos).
En el caso de Benachour, Duda, Baha y Obinna lo son en la actualidad, mientras que otros muchos tienen opciones de regresar al combinado de su país.
Gasto mínimo. Pese al gran número de incorporaciones, el desembolso de Fernando Sanz ha sido tan sólo de 1,5 millones de euros, en ambos casos por portugueses: un millón por el delantero centro Edinho y 500.000 euros por el extremo izquierdo Duda.
Y todos los jugadores lo son en propiedad a excepción de los cuatro cedidos, casos de Stepanov (Oporto), Valdo (Espanyol), Forestieri (Udinese y Génova) y Obinna (Inter de Milán).
El Málaga CF ha conformado un bloque con vistas al futuro, ya que trece integrantes de la plantilla tienen contrato con el club albiazul hasta dentro de tres o cuatro años.
La ilusión es la nota predominante en un equipo que, en teoría, no debería pasar apuros para salvar la categoría y, con ello, hacer crecer aún más a la familia malaguista, formada por casi 21.000 abonados.