josé criado. Málaga
El primer día de clase siempre depara sorpresas. Nuevo ´pupitre´, nuevos compañeros para la temporada, el calor que aún azota en la Costa del Sol y una victoria inolvidable y casi inesperada. La grada de La Rosaleda volvió a tener vida tras casi tres meses de inactividad y celebró por todo lo alto la ´vuelta al cole´.
Y es que el síndrome postvacacional no va con el Málaga. No hay miedo a volver a ponerse manos a la obra y tampoco asustan los rivales, pese a que tengan pedigrí internacional. Todo es mucho más fácil cuando 24.000 gargantas están detrás apoyando y siguiendo cada jugada como si fuera la última.
Porque pocas cosas han cambiado en Martiricos en estos meses de verano. La Curva Malaka Hinchas sigue siendo medio pulmón de los malagueños. El feeling afición-equipo está más vivo que nunca y la grada respondió con una magnífica entrada, casi inesperada por la fecha y la hora.
No eran pocos los que pensaban que un 30 de agosto a las 17.00 horas, media Málaga seguiría en la playa reposando la paella o el espeto de turno. Pero no. El fútbol irrumpió con fuerza en el penúltimo día de agosto y nadie quiso perderse el estreno del nuevo proyecto albiceleste.
También hubo muchos colchoneros. La mayoría repartidos entre la grada del estadio. Acallados por los cánticos locales y los goles de Baha, Manu y Xavi Torres, ´disfrutaron´ de un magnífico día de playa... en La Rosaleda.
Porque el sol y el calor fueron los espectadores de lujo. La fresca no hizo acto de presencia y las gradas de Preferencia y Fondo sufrieron las inclemencias del tiempo.
Y también hubo auténticos valientes albicelestes. Porque ayer, con un gran porcentaje de malaguistas con la nueva equipación, muchos aficionados aguantaron estoicamente pese a las elevadas temperaturas. Y es que la grada, el calor, la afición y sobre todo la goleada convirtieron la primera jornada de Liga en un estreno para recordar.