a. gómez / agencias. Málaga
Hace un año, las dudas eran del suizo y las certezas de Rafael Nadal. En la antesala del US Open 2009, todo es exactamente al revés: Federer recuperó el número uno y el manacorí se pregunta cuándo volverá a ser el de antes. Actualmente Rafael Nadal, número tres del mundo, afronta con cautela el último Grand Slam de la temporada, que es el único que le falta en su palmarés. El estado de forma de Nadal es uno de los asuntos que generan más incertidumbre.
Despojado no hace mucho de su condición de número dos del circuito, situación con la que no vivía desde 2005, Rafael Nadal pretende dar muestras de la recuperación su mejor nivel sobre el cemento neoyorquino.
Después de 73 días distanciado de la competición a causa de la lesión en sus rodillas que se delató en Roland Garros, el balear retomó las sensaciones competitivas hace menos de un mes para disputar los Masters 1000 de Montecarlo, donde progresó hasta los cuartos de final para perder con el argentino Juan Martín del Potro. En Cincinnati cayó en semifinales frente al serbio Djokovic.
Con limitada preparación asume Nadal el Abierto de Estados Unidos. Con el recuerdo del pasado curso, donde firmó el mejor papel de su carrera con la semifinal que perdió con el británico Andy Murray, la raqueta que le ha apartado del número dos del circuito.
Un duelo que se advierte en la lejanía del cuadro individual si ambos son capaces de salir airosos de sus enfrentamientos precedentes. De inicio, Nadal, que acumula este año cinco torneos – el Abierto de Australia, los Masters 1000 Roma, Montecarlo e Indian Wells y el Conde de Godó– más las finales perdidas en Madrid y Rotterdam–, jugará con el francés Richard Gasquet, de vuelta a la competición tras dos meses de sanción por positivo de cocaína. Nunca ha perdido el manacorí contra el galo.