Rafael m. guerra. Torrox
La pretemporada está para probar. Para experimentar. Lo que diga el electrónico, en estos casos, suele ser lo de menos. Pero todo tiene un límite. El equipo no podía permitirse repetir la lamentable imagen mostrada en Linares, donde cayó por 31 puntos ante el CB Granada.
Por eso, ante el Bizkaia Bilbao Basket, en el Torneo Ciudad de Torrox, el conjunto verde se dio un buen lavado de cara. Insuficiente, eso sí, para conseguir el triunfo. Pero dio otra imagen y mostró detalles de futuro. La victoria siempre estuvo a tiro. El Unicaja mandó en los 35 primeros minutos. Y lo hizo hasta por 11 puntos. Pero al final se desinfló y firmó una nueva derrota en su segundo choque de pretemporada. No es el mejor reclamo para animar a la afición en estos tiempos que corren. Pero es lo que hay.
Aíto García Reneses pudo alinear ayer a cinco profesionales –Dean, Welsch, Saúl, Rubio y Archibald– más el hispanobrasileño Rafa Freire. Berni y Jiménez, ambos lesionados, vieron el duelo en el banquillo. Freeland aterrizó anoche en Málaga. Cook lo hará hoy. Y Printezis sigue en el Eurobásket con Grecia. Sólo falta el recambio de Joe Gomis. Y el equipo ya estará al completo.
Pocas pinceladas dio ayer el nuevo Unicaja. Destacó Rafa Freire, de lo mejor del equipo en Torrox. Ahora que el club rastrea el mercado para incorporar un base americano que sustituya al lesionado Gomis, el joven Freire dio un paso adelante. Contagió con sus bríos y fortaleza al resto de sus compañeros. Robó balones, repartió juego y estuvo muy activo. Fue de lo mejorcito del Unicaja, junto a Guille Rubio.
El ala-pívot, muy por encima físicamente que el resto tras su paso por la selección, representa perfectamente cuál es el perfil del Unicaja 2009/10. Tesón, actividad, hambre y coraje. Suple su evidente falta de talento con gramos de pasión.
El Bizkaia Bilbao se tomó el encuentro como un amistoso durante los tres primeros cuartos y medio. Casi 35 minutos jugando al ralentí. Y eso que compareció con el equipo casi al completo, a excepción de los internacionales Blums, Mumbrú y Banic. Su técnico, Txus Vidorreta, tenía más pólvora en el banquillo que Aíto. Pero no lo demostró.
Así, tras un primer cuarto de tanteo, en el que el Unicaja estableció la máxima justo en el ecuador (11-6) y el cuadro vasco igualó más tarde (13-13), en el segundo acto aparecieron las primeras diferencias. Un parcial de 11-2 llevó el marcador hasta 30-21. La renta creció hasta los 11 puntos, diferencia con la que se llegó al intermedio: 38-27.
Carrusel de rotaciones. Por cierto que hay costumbres que siguen siendo inalterables. Lo de Aíto con los cambios será de nuevo una de las señas de identidad del Unicaja. El madrileño había utilizado a nueve hombres en los primeros dos minutos y 50 segundos de encuentro. De récord. Pero así es como mantuvo la intensidad entre los suyos. Aunque tuviera que echar mano del jovencísimo base Luis Conde.
En el tercer cuarto, los dos equipos jugaron a tirones. El primero lo dio el Bilbao, con un parcial de 0-9. Luego quien pisó el acelerador fue el Unicaja. De 38-36 pasó a 48-38, con Guille Rubio instalado ya en los 15 puntos. El partido se fue en clara franquicia costasoleña al último parcial: 53-45. Volvió a repetirse la historia. Cuando el Unicaja actuó con un base puro –Freire–, todo le fue sobre ruedas (57-46). Cuando el chico cometió la cuarta falta, tan acelerada como las tres anteriores, y el equipo no tuvo un director de juego, las pasó canutas. Tanto, que permitió al Bilbao ponerse por delante: 57-58 (35´). Y eso era algo que no había pasado en todo el choque.
En este nuevo escenario, los dos rivales se enzarzaron en un intercambio de canastas que benefició a los vascos. La buena mano de Seibutis fue determinante. Con todo, el Unicaja tuvo en su poder el balón para forzar la prórroga. Con 66-68, Freire, que volvió a pista a falta de 29 segundos, asistió a Archibald desde una esquina. El británico estaba solo debajo del aro, pero el balón se le escapó. Seibutis puso el 66-70.