MIGUEL GÁMEZ. MÁLAGA
No cabía ni un alfiler. Veinte minutos antes del inicio del Deportivo-Málaga, el Málaga CF Sports Bar, ubicado dentro del Vid Bowling del centro comercial Vialia, en la estación María Zambrano, estaba ´abarrotao´, como solía decir el Dúo Sacapuntas.
Unos 150 aficionados se congregaron en el establecimiento para ver en directo, a través de las dos pantallas gigantes y de dos televisores, el primer encuentro del conjunto malaguista lejos de casa.
Ni que decir tiene que casi todo el mundo tuvo que verlo de pie. Había dos zonas claramente delimitadas, la interior del bar, donde curiosamente se permite fumar, y la exterior –en el Vid Bowling–, donde está prohibido.
"Para el partido contra el Espanyol tenemos que venir antes", advertía un seguidor del Málaga, que no había cogido buen sitio. Y es que si no se estaba cerca de algunos de los televisores la imagen dejaba mucho que desear. Los de fuera echaban de menos el sonido, ya que no había altavoces y debían conformarse con seguir la imagen, sin más.
Eso sí, el ambiente era ensordecedor desde que comenzó el encuentro. Ya minutos antes hubo protestas, porque Digital Plus puso a Mtiliga como mediocentro y a Manolo como lateral izquierdo al anunciar la alineación del equipo.
Cada acción del Málaga acertada era aplaudida a rabiar. No cesaban los gritos de ánimos de los seguidores, la mayoría de ellos ataviados con las camisetas malaguistas. Las mujeres se dejaron ver y, entre ellas, cómo no, la ´abuela´ del Málaga.
Paradones de Munúa, que animaron más el cotarro. Tras la reanudación, la afición confiaba en que se sumara un punto, incluso tras el golazo de Filipe. Peticiones para que Juan Ramón Muñiz metiera más artillería en ataque: Edinho y Obinna. Éste salió al final y dispuso de una ocasión. Gritos de lamento. Otra más clara de Baha. Decepción. Pero ´ambientazo´ en el Sports Bar.